sin ti, no puedo ser feliz.
pero contigo, no puedo ser libre.

domingo, 19 de octubre de 2014

Miedo.

Siempre fumando,
buscando igualar el vaho de las ventanas,
las nubes de las mañanas,
o las oes que formaban tus ojeras,
entre rejas,
siempre entre rejas.

Vendimos nuestra libertad a un sentimiento caprichoso,
y vinimos a sentir el vértigo,
a mitad de la caida.
Se nos quemaron las alas,
por besarnos demasiado cerca,
y la Luna no quiso enfriar las sábanas,
que unían nuestras palabras.
Y se nos olvidó volar.

Fue bonito creer,
fue bonito.
Siempre tuvimos huecos en nuestras manos,
y grietas en nuestros muros,
y llenábamos los huecos,
y tapiábamos los muros,
y saltábamos los charcos de discusiones,
como no queriendo hacer caso a las salpicaduras,
como si las heridas no fueran a escocer cuando se abriesen.

Tuve miedo de naufragar en una playa,
demasiada alejada de la humanidad,
como para no sentir algo,
porque siempre fue peor no sentir nada.
Tuve miedo de ir demasiado lejos,
de dejarme demasiada piel,
y de saber,
que no volvería a ser el que era.
Tuve miedo de no ser lo suficiente,
de que este saco de ojeras,
tuviese que llenar más vasos
de los que había en el bar.
Tuve miedo de que me sacases,
como a la basura,
de esta vida de palabras, insomnios,
y descartes.
Tuve miedo de perderme para encontrarme,
y no encontrarte a ti,
Tuve miedo,
y supongo que ese fue mi peor error.

Porque el miedo no se disuelve en el amor,
y siempre queda en la superficie.
Y nadie se enamora de un corazón,

que sólo tiene miedo.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Máscara.

somos mapas de recuerdos
con las cicatrices marcando el lugar,
donde escondemos
las caídas,
y los defectos.
que aquí todos tenemos grietas,
y somos equilibristas
de nuestros cimientos.
y no por ello,
dejamos de caer,
en la rutina,
de los remordimientos.
tengo un rompecabezas,
en mi lado oscuro del corazón,
y no se mover fichas,
a ciegas,
ese mosaico monocromático,
no me aleja,
de mi escala de grises,
y nieblas,
y entiendo, que mis tablas,
se pudran entre horas,
y olas sin espuma,
esperando a un aliento,
que se escapa,
como el humo del cenicero
tras la bruma.

la incontinencia de la rabia,
en jaulas de gritos,
y nudillos inflamados,
con el insomnio,
jugando al escondite ,
entre mis párpados,
y una lluvia,
que se escurre entre nuestros cuerpos,
escuálidos.
mirándonos,
como un tren que se aleja,
de un andén que ya no espera,
cómo una decisión que no se toma,
por culpa del canto de una moneda.
la indecisión de la huida,
y las palabras pasajeras,
buscando salida
a mis humedades
y mis mierdas.

ha llovido mucho,
desde que me fui de mis goteras,
y el Sol está apagado,
o fuera de cobertura,
se que no se secará
está cara demacrada,
y que las ojeras hablarán,
lo que no hablan las palabras.

pero es de noche,
no hay huecos fríos entre mis dedos,
con las manos vendadas,
no puedo tocar tu perfil,
ni en sueños.

estoy enfermo de mi,
y aún cuesta comprender
que no me vas a curar,
enfermo crónico del por venir,
intentando ser tormenta,
siendo una mera gota,
en medio del mar.
tengo desgastadas
las frases de motivación,
y todas esas hipocresías,
como si mis neuras,
se fueran a ir a dormir,
por unos cuantos tequilas.
pero al menos se,
que no me pienso morir.
porque amores que matan nunca mueren.