Estás esperando un tren.
Un tren que te llevará lejos.
Sabes donde quieres que ese tren te lleve,
pero no dónde te va a llevar.
Cobb
siempre que salgo a mirar al mar recuerdo la otra costa
siempre que vuelvo del barro recuerdo que aún queda casa
será la 4a vez que vuel(v)o
allí donde nace la risa, como diría un Adem
donde la música ha hecho que se olvide el silencio
y la vida vibra en cada giro, como si hasta el viento bailase contigo cuando se lo pides
casa siempre es casa cuando es de verdad
hasta el árbol quemado sigue teniendo raíces
y si queréis saber cómo sigo aquí, mirad ahí
en ese doble fondo que siempre tapa el decorado
en la herida de maleta y aeropuerto
en la ausencia con la que convivir
como el corredor que pierde un pie
o el artista que olvida la pintura
y todo sigue, como la vida,
como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.
llevo así desde que tengo memoria
con dos secretos en el corazón
como piedras en el estómago
desoyendo a Auri, apretando el nudo,
acumulando polvo como el libro que nadie lee,
enterrando las piernas en la arena que se va,
negándole permisos a la marea que la lleva.
esta vez hay menos carga, pero más cosas de las que hacerse cargo
en esta determinación del todo yo no hay sitio para grietas
con el verso viejo de las manos quemadas y las castañas del fuego
así estuve y estaré, tapando el incendio con la tinta,
volviendo a la cicatriz que se elige,
dejando cada vez menos sitios a la piel
escribiendo las promesas para tenerlas a mano
eso son las despedidas, un juramento partido,
dos mitades que nunca son uno hasta que se vuelve
lanzar una botella al mar y esperar buenos augurios
esperar que el tiempo espere, que el cambio no cambie, que la distancia no aleje
eso son las despedidas,
una pulsera como consuelo, una última foto como recuerdo, romperse para poder dejar un trozo
un puerto que se va, una puerta que se cierra
en 336 horas vuelvo a las nubes,
a la máquina del tiempo en forma de pájaro de hierro,
al lugar de todos los lugares, a la semilla del nacer, a mi sitio
y se forma un nudo en la tripa,
donde nace la tristeza y la inquietud,
por esa alma nómada falta de costumbre
que sigue teniendo miedo a dejarse atrás
porque ya sabe lo que es girarse por última vez
y dejar una herida sin cerrar a cada lado de la distancia
siempre piensas más en lo que dejas que en lo que te espera
así es el humano, atento al lunar en una sábana blanca,
y te preguntas cuál de todas las pestañas se cumplirá,
después de ver tantos dientes de león quemados en el suelo
agarras fuerte el hatillo
con más ímpetu que seguridad
con más esperanza que ciencia
cierras la puerta y no te vuelves a girar
vuelvo a casa desde casa
esa es la verdad que sé y conozco
que aprendí y que vivo
vuelvo al faro y al origen del camino
como un calderero con sus fardos vacíos