sin ti, no puedo ser feliz.
pero contigo, no puedo ser libre.

domingo, 28 de agosto de 2016

Verano.

    Podría escuchar los chapoteos hasta a 200 días de distancia. Creo que es la víctima la que regresa a la escena del crimen cuando se enamora del homicida, y es que hay despedidas que son un homicidio...


    No se si llovía, o estaba demasiado triste, pero las olas frías abrazaban a mis pies como si pudiesen robar mi calor corporal. Las huellas que había ido dejando durante toda la tarde se emborronaban al paso de las olas, y comencé a perder la noción del tiempo y del lugar a medida que la noche encapotaba el cielo. Ya no era más que una estatua oxidada esperando a convertirme en polvo rojo, en una pequeña huella dentro de esas interminables dunas. Supongo que ese es el principio del todo, un interminable ciclo de destruir para construir, de volver a volver a nacer, el eterno presente.

    Aquel rincón del mundo era mi rincón secreto. Todos necesitamos un refugio dentro del huracán, una estrella donde atracar y poner a secar los daños, y ese era el mío. Después de 4 semanas descosiendo parches, me había decidido a volver al lugar de origen, al regazo que me vió caer, y a buscar la respuesta donde no cabían más preguntas.

     Dos imanes siempre son imanes, aunque sus polos se repelan, o aunque formen una única pieza, pero siguen siendo imanes, y siguen siendo dos. Pero esto no es así cuando se trata de personas. Hay sentimientos que son sopletes al rojo vivo, y besos que dejan puntos de soldadura a su paso. Nos dejamos llevar por mareas de decisiones, de saltos y suicidos en pos de la estela de nuestra estrella fugaz. Jugamos a ser polillas sin temer a los vatios que esconde la luz. Nos convertimos en ciegos rodando en las 24 Heures du Mans sin miedo a las chicanes. Y perdemos la conciencia de la unidad inconscientemente. Qué magia esa, la del amor...

     Y yo había sido espectador en primera fila de toda clase de trucos. Me sabía de memoria 'la promesa', 'la transformación' y 'el secreto' de los 821 trucos en los que fui amado. Sabía de escenarios,de los aplausos, de los ojos cristalinos que gritan de emoción, de la satisfacción que produce llenar de magia su teatro. No hay mayor premio para un mago que la incertidumbre reflejada en las caras de las butacas, y ella fue una incógnita continúa para mi. Ella creía en mis manos y yo intentaba definirla, y no necesitamos más para dar a luz mil novelas no escritas por nosotros.

     Pero la gloria es pasajera dentro de nuestra volatilidad, y siempre llega un tren que la seduce más que nuestro humilde vagón. Tuve que aprender sobre espectadores con prisas, taquillas con demasiado stock, sonrisas frías, aplausos rotos, y telones cerrados que dejaban a su paso un vacío silencio. Comenzamos a desplazarnos hacia el afelio y el perihelio de la misma órbita, y las estelas se alejaban con miedo, consumidas por la oscuridad.

     Creo que nunca sabemos marcar el principio de nuestro propio fin. Somos abducidos por el autoconvencimiento de que todo saldrá bien. Olvidamos el camino de llegada, la trayectoria de la caída, y sólo nos damos cuenta de la proximidad del horizonte con la caída, cuando en la mayoría de las ocasiones, es demasiado tarde para evitar la catarata. Nosotros remamos como esclavos en Egipto, huyendo de la arena sucia, del Sol abrasador de la indiferencia. Cavamos en medio de una tormenta de arena en busca de los gestos pérdidos, de las caricias que dejamos enfríar, de los regalos inmateriales de los que hablan los poetas. Pero no todos los sueños se cumplen por más velas que se apaguen, y no supe ser el arqueólogo que necesitaban nuestras reliquias.

     Fue entonces cuando bajé de mi nube, volví al planeta en el que ambos habíamos colisionado, al cráter del que hicimos nido. Regresé al presente del que hablaba, y disparé mis balas de fogueo en forma de preguntas, con el miedo del que sabe que saldrá herido. Sabía que el pase tenía fecha de caducidad por más entradas que guardase, y se rompió el úlitmo VHS de la tienda de antigüedades...

     No se si llovía, o estaba demasiado triste. Pero llevaba demasiado tiempo caminando en dirección contraria sobre huellas emborronadas. Dicen que cuando duelen las cicatrices es que va a cambiar el tiempo. Nunca lo había comprobado, hasta que se acabaron los disparos, y entendí que podía nacer el invierno dentro de cualquier verano.

lunes, 22 de agosto de 2016

y toda esa mierda.

tengo un vórtice mortal en la cabeza


no hay huracán sin eje


no hay libertad sin ti.

yo amé como se nieva


lentamente y sin complejos


yo caí como se vuela


luciendo heridas dignas como medallas de guerra


crecí entre poemas que hablaban de musas


y terminé creyendo que la musa hace al poeta y no el poeta a la poesía


ahora ya no se rodar cuesta arriba


y estás tan en el cielo...


te he perdido sin apostar


te han ganado sin jugarte..


yo te quise como lloran los ríos


como un barracón de infantería en primera línea


como un torpedo lleno de semen


y exploté 74 veces 8 noches 9 días 67 semanas


dime tú qué nos falló


porque te quise como se odian los antónimos.


joder


porque duele tanto tragarse la memoria


he comido clavos que sabían mejor que esto


estas son mi ruinas, cuidado con las esquinas, pinchan


no quedan bordes que cosan rotos para este descosido.


he soltado el equipaje y lloro


porque este era nuestro viaje


y preferiste aterrizar con frenos que volar sin paracaídas...


te toqué como a una guitarra desafinada

y salieron orgasmos de debajo de las losas


nacieron mariposas en tu ombligo

y no fueron tus nervios

si no mis manos


fuimos Felurian y Kvothe pero reales


fuimos una estrella fugaz que duró 891 días


el cometa sin cuerda que más sonreía

la 9a maravilla de esta galaxia de mierda.

hicimos la novela más preciosa de la historia


saltamos hacia abajo como en un océano


bailamos sin pisar el suelo


pero pisando los escalones que traían de vuelta a tu nido.

y vendrán otros que no sabrán de tus cimas


de las nieves tiernas que escondes en las caderas,


caerán donde yo volé,


faltarán donde yo estaba,


y les querrás igual o más,


lo sabes tú, lo sabe el alma

nos hicimos historia en vez de hacerla


y duele tanto decir adiós a ciencia cierta


con lo bonita que era la incertidumbre y toda es mierda.

martes, 16 de agosto de 2016

821.

llevo a tu lado 97 fotos y varias lluvias de estrellas.
hemos ordenado el cosmos más de doscientas veces,
que se dice rápido, pero lo hicimos lento.
me has pedido fuego como a un borracho,
y te lo ofrecí nervioso como en una primera cita,
durante los ochocientos veintiún días de camino,
porque no conozco otra manera de reparar que querer,
y eso fue una locura.


conozco el amor del que hablan los poetas,
he medido tu espalda 47 veces,
y sólo he conseguido verme cada vez más pequeño.
no se puede escalar una mujer tan Kilimanjara,

pero yo estaba ciego y tú eras un patio de luces,
y sólo contigo se hizo cierto lo que no ves.



tenemos piedad de nosotros mismos porque de algo hay que tenerla,
y si Dios no existe nadie va a tenerla por nosotros.
pero tú,
por ti,
me he bajado del mundo cuatro veces en un mes,
y he aguantado boca abajo para poder volver a tener los pies sobre la tierra.
susurraste algo así de que sería imposible,
y qué,
el amor está en el aire, y a mi me va la locura,
y no necesitaba más excusa que los motivos,
porque no hay razones para lanzarse al vacío,
sólo manos que prometen,
alas que nacen y se erizan.



en mi discografía se habla más de libros que de orgasmos,
y cualquiera que la escuche lo tendrá claro,
no soy más de lo que me dejas ver,
porque siendo somos lo que queramos ser,
y aún sin estar siendo sabes que seremos.

no hace falta conocerme,
que me compre quien me entienda,
hay constantes que si cambian, aunque sea hacia ti,
 una incógnita que fuera de la lógica sigue siendo improbable.



soy consciente de la virtud de la inconsciencia,
un niño que no llora cuando se vuela su globo porque sabe que puede volar tras él.



conozco la ilusión de la que hablan las canciones.
gané sin hacer trampas las elecciones de tu parlamento,
en tu espalda escribí un soneto raro,
bajé la Luna de 4 50 a 5 00 am todos los findes de nuestros años,
sólo para que pudieras dormir,
como en aquella habitación de luces azules.
me equivoco siempre en el mismo acento,
porque para mi es lo mismo creer que preguntarse,
si se trata de un milagro,
y tú no paras de reír. entiéndeme, aunque no nos haga falta.



soy de caer de pie para no perderte el rastro,
porque esperarte es otra forma de caminar,
y aún así tengo tus huellas presentes en mi futuro.
no asumo, ni concibo, ni me resigno con nada,
esto no es azar por más que seas mi suerte,
no hay tablero donde podamos bailar en paz,
por eso lo de las lunas y los peces,
quiero que seamos río y fluyamos como nadie.



así que sácame a bailar como un lanzador de cuchillos,
que podré perder la magia, pero no perderte a ti.
no es el lugar, es la persona,
así que entiende que contigo siempre pueda volver a casa.