Mis tazas nunca tuvieron asas,
siempre gastaba la porcelana en tus uñas,
y se quedaban a medias.
Como los cafés, o los amaneceres,
ya que nunca se despierta del todo contigo,
siempre queda la duda de estar soñando.
Se puede hacer poesía sin rima, comprobado,
nunca tuviste que ponerle orden a tus parpadeos para mirarme,
¿así que, porque ordenar sílabas yo?.
Los poemas hay que empezarlos suaves,
y acabarlos a piel viva,
porque sí empezara fuerte me besarias al tercer verso,
y no se escribir en papel mientras tenga a tu cuerpo.
A veces me siento tan cualquiera que soy demasiado único,
a veces me siento tan nefasto que soy demasiado bueno,
luego llega mi ego y me obliga a escucharle, cada vez menos,
y aun sabiendo que hay tantos como yo ahí fuera, presumo,
de sentirme tan cualquiera hasta ser demasiado único,
porque ellos escriben, igual o mejor, pero a ti, sólo te tengo yo.
jueves, 30 de enero de 2014
Pero yo te tengo a ti.
martes, 28 de enero de 2014
Quiereme o dispara.
Mi cama se ha rebelado contra mi,
sólo abriga contigo.
Recuerdas pliegues de sábanas, arrugas,
huellas que hacen de testigo,
la curva de tu cuerpo, tu espalda,
tu caos junto al mío.
Perfección imperfecta, fonética apagada,
sueños sin palabras,
gestos,
roces de silencios, miradas desenfocadas,
tiempo que no pasa,
eterno.
El eco del besar de tus labios, cuellos desgastados,
pecar de ego a diario, el aliento de un amanecer de dos,
siempre dos.
Ya que sin ti no soy,
no llueve,
no moja,
no daña.
Ya que sin ti no voy,
no siente,
no late,
mi alma.
martes, 21 de enero de 2014
Quizá sea el momento de empezar de cero.
Quise un balcón bonito del que asomarme para ver la lluvia y resulta que en tus ojos no se ven más que lágrimas. Cuando aprendí a nadar nunca me enseñaron a nadar entre reproches, así normal que me ahogues rechazando mi último beso. Aún recuerdo el eco al decir adiós, tus ojeras de leerme hasta las tantas y el sonido de tus huellas mudas cuando de mi cama te levantabas. Mis baldosas eran la mejor pista de patinaje para tus sentimientos de hielo, que deshielaban en Enero para hacerme volar con los pies en el suelo. La orquesta de tus tacones y tus canciones para enamorados, cuando tus gemidos callaban las historias estúpidas que las vecinas contaban en mi urba. De la urbe a tu cama, el recorrido diario, con las zapas gastadas y el te quiero en los labios. El anciano del puesto de rosas que me sonreía al ver mis ojos de enamorado, y me regaló tantos poemas en papeles viejos que se que aún tienes colgados. Porque los míos nunca te gustaron, con tanta destrucción, tantos miedos y tantos vasos, nunca te gusto que bebiera más droga que la saliva de tus labios, pero yo era adicto al whisky y claro.. No reconocí mis fallos, ni rechace tus abrazos cuando estaba enfadado, tampoco fueron muchos, ni tampoco fueron tan malas las cosas que nos hicimos, nos soportamos y es fue más que lo que nadie hizo. Aprendí a esconder recuerdos en las hojas de tu cuaderno aunque sabía que los quemarias antes de que llegaran a viejos, pero no me importaba, se que tus profesores me odiaban por hacer de su alumna más lista una tonta enamorada, pero que más daba, mi corazón también me reprocha ahora que no llevé cuidado y no por eso te he visto arrepentida, claro que, cuando rompes algo en añicos no hay excusa válida. Tampoco esperaba ninguna excusa tuya, ni una pega más, ni un pero menos, después de todo no fuiste la primera de los dos en decir te quiero ...Hoy me asomé al balcón y pude ver que llovía de nuevo. Quizá sea el momento de empezar de cero.
lunes, 20 de enero de 2014
Y si.
jueves, 16 de enero de 2014
Micro relato.
Cebras negras de rayas blancas se confunden con las calles sueltas que piso, las aceras mojadas de Nueva York avocan al suicidio. Escribimos nuestra historia y quemé el libro en el momento en el que me retaste al olvido, claro que las cenizas quedan y ensucian mis zapas, recordándome que solté amarras en distintas camas tratándolas como puertos donde acuden a llorar dos almas sin sus cuerpos. Y ya sabes lo típico de: 'Espero que volvamos a vernos', y lo hipócrita que es querer volver al infierno
domingo, 12 de enero de 2014
Ojalá.
Ojalá fuese un gato, que con una vida a tu lado no me basta. Ojalá fuese Kronos, que no soporto ver como el tiempo de estar juntos se nos gasta. Ojalá fuera escultor, para romper mil piedras inultilmente porque nadie podrá plasmar jamás la sonrisa que tengo en frente. Pero aquellas piedras rotas ya serán preciosas porque las tocó un recuerdo contigo. Ojalá la Luna no me recordara a tu ombligo, son muchas noches jugando a ser enemigos del cielo bajando las estrellas al suelo y comprendo que cualquier cuerdo ya estaría loco a estas alturas, por eso de que a mis heridas le das puntos de sutura, mientras me recitas poemas cuando por detrás te cojo de la cintura y reduzco el mundo a la gota de pintura que tiñe el lunar de tu cuello. Aprendí a leer entre líneas contigo cuando te escondías entre las hojas mojadas que dejó el invierno, ese tiempo en el que me faltabas, ese tiempo eterno, siempre escondida al borde de un verso al que nunca llego.. Bueno, eso era antes, eso era triste ... por la pena que al corazón desviste llegaste a mi, desnuda, y dejaste al instante a mi pluma muda, con escalofrios que ni Neruda pudo describir acallaste el grito del dolor de un poeta que estaba muerto en el tiempo, y eso no se paga ni con amor ni con dinero... Puedo darte un corazón, un verso, un presente, un futuro, un sueño, todo aquello que puedas desear ya lo tengo, porque sí a ti te tengo, lo tengo todo, y aunque sea por ese modo de quemar las sábanas que tienes, te regalaré mis horas de sueño y más caricias de Viernes. Intento buscar un verso perfecto para acabar esto y entonces recuerdo que lo correcto es que el punto final no nos pueda, porque nada nos para, así que me juego mi corazón a una moneda y sale cara, y bien sabes que siempre prefiriste dar la cara por mi que darme la espalda, así que toma, un texto más que sangro pensando en ti y en todas tus cosas, para encontrar la respuesta de porque de mis espinas conseguiste sacar rosas...
martes, 7 de enero de 2014
Aquel día, cuando te conocí.
Recuerdo cuando te conocí. Primero calculé los daños de mi orgullo cuando cayera a tus pies. Luego, sentí pena por los espejos, ya que ni su mejor reflejo podría plasmarte tal como eres. Sabía que la locura estaría mordiendome la oreja antes de que visitases mi cuello por primera vez y es que en vez de darme la mano me diste una sonrisa, y eso fue demasiado para un pobre poeta falto de inspiración. No habías abierto la boca y mis labios ya pedían cerrarla a besos, o a versos, dejarte sin palabras por culpa de ellos... Entonces te recogiste el pelo detrás de tu oreja y sentí envidia del tictac que formas al andar al compás cuando paseas, ya que sólo tú puedes seguirlo. Un hola se escapó de entre tus labios y vi a mis miedos saltar al vacío. 'Eh tío tío, que te están hablando', me gritaron mis colegas. Respondí un hasta luego y marché sólo para poder ver como te alejabas, para que no te acostumbraras a ser tú la que me robaba mis palabras. Desde entonces los adoquines de aquella calle tienen zapas gastadas, mis dedos tienen mejor tacto y en tu cuerpo trazan mapas. Las farolas no se apagan cuando el viento sopla, les pusiste cerrojo a mis lágrimas y ya ni la lluvia moja. Y que más da lo demás, no quiero escuchar al tiempo gritar que me hago viejo mientras busco aquel reflejo que este a tu altura, se que es imposible que lo encuentre como imposible es que envejezca contigo, porque paras el tiempo, ya sabes, eso de que un día sin ti es un año y un año contigo un parpadeo, sí pudiste ser capaz de ver estrellas fugaces con este feo, ¿qué más te puedo pedir?. Sabes que le cogí gusto al invierno por eso de que dos cuerpos pueden quitarse el frío que nos dejó Diciembre, pero deje de contar los meses cuando me dijiste que hay recuerdos que duran siempre. Te cambié el nombre a Recuerdo desde entonces, para que no me olvides, como aquella canción que siempre sonaba en nuestras primeras citas, aquel 'Bailar pegados' que siempre escuchabas al salir de la oficina... Es tanto esto que se queda corto lo que escribo, por eso ya no cuento letras, sino latidos contigo..