sin ti, no puedo ser feliz.
pero contigo, no puedo ser libre.

miércoles, 30 de julio de 2014

Diálogo de una noche de verano.

Como Shakespeare.

(entrada de mi semiautoria
la otra mitad no es mía.)

Poeta: Hoy he hecho limpieza de conciencia,
de errores en morteros de cocina,
y de recuerdos de hamaca,
en madrugadas del trópico de tu ombligo,
y aún estoy tiritando tras el desgarro.
quizá tú, médica entre médicas, licenciada en cicatrices voraces y bobaliconas,
tengas un hilo de plata para las heridas de este hombre lobo.

Musa: Tengo una ramita de algodón de azúcar,una perla negra que se sabe preciosa y el suspiro de un pájaro antes de morir.

Poeta: ¿Y por qué no tienes,
la cuna del Mundo,
la conquista de Troya sin caballo,
y el rastro de la Luna
entre las fases de tus lunares
plutonicos y platónicos,
de diseño minimalista,
como la casa de Sonrisa,
que enjaulamos el verano pasado?

Musa: Porque la banda sonora que quisimos hacer no quiso aspirar a algo más que el tic-tac del reloj y debes entender que no todos los dragones son malos ni todos los vuelos son por el aire.

Poeta: Después de matar al demonio,
del desfiladero de tus labios,
no me vengas a enseñar que no todos los vuelos son por el aire,
porque ya hemos volado Tierras, Júpiters y Saturnos, desde el salón de tus padres,
con "Bailar pegados " haciéndome los coros,
y con el cianurico reto,
de besarte de más,
para echarte de menos.

Musa: Después de andar tanto que no se si hoy es hoy o es mañana y de levantarme cada mañana deseando que fuera ayer no me creo ni la existencia del tiempo porque si algo debemos saber todos es que probablemente no exista porque no puede ser tan rápido a traición y tan lento y cabrón.

Poeta: El tiempo tiene tiempo para ser rápido a traición, y lento a cabrón,
como tú tienes verso,
para ser literatura a epilogos,
o cine a micrometrajes,
sin anillos de casada,
pero con costumbres de aguja.
No reclames reclamos de reclamación al tiempo, si esos dientes de seda,
y esa manía de nube,
son un abuso a toda la población de la no Luna.

Musa: Contradigo diciendo que no es el final,que hay cosas que no prenden pero que brillan por su presencia, y un don tienen los sonidos pero más tiene el olor de un abrazo que estrecha y que contagia cómo el efecto mariposa,que llega hasta la no-Luna y el no-contradictorio final que era el principio

Poeta: Contraescribo callando perpendiculares de idea y de sentimiento,
por las luces apagadas que hacen reflejos en el chapoteo de la niña,
que escondes en el hueco blanquiazul de la mejilla derecha,
de la tercera cara,
que pones al ver al Sol resucitar,
entrelazado a tus no-rizos,
en una mañana de no-Lunes y no-Domingo de tus pisadas,
que cada día son más de astronauta.

Musa: Amor de la niña de ese hueco,amor de niño por llegar a casa a la hora de su serie favorita, amor de un anciano a su banco desde donde ve la película de su vida,libertad de imaginar cómo serian las cosas si tuvieras al destino atado a la correa,consciente de que podrías haber sido más o menos de lo que eres,miras los caminos que los perros de tres cabezas no te dejan cruzar y piensas que ojalá fuera tan fácil como respirar.

Poeta: Tú licencia para hablar de ti se renovó de repente,
y me asaltó como un asesino en serie,
que pisotea los charcos de Londres para darle a su víctima una señal,
de que la muerte viene y es opcional,
salir corriendo o quedarse a enamorarse,
de las mareas y las avalanchas,
y de las violaceas,
las mañanas,
los "vuelve que tengo frío"
y los chupitos de fuego,
que tienes entre ojo y ojo,
y entre sueño y sueño.
Tú licencia para hablar de ti se renovó.
Y es que quién mejor para hablar de ti.
Y es que quien mejor para hablar de amor.

jueves, 24 de julio de 2014

El mundo es hueco.

el mundo es hueco.
metanoia.
la noche es larga.
cuanto más larga la noche,
más muertas están las almas.
el mundo es hueco.
tronco hueco.
hojas huecas que arden sin cenizas.
ramas rotas,
cicatrices.
el mundo es hueco.
mar quieto y muerto.
sin corriente de olas,
sin gente corriente.
el mundo es hueco.
dientes rotos y alcohol barato.
tan barato como yo.
y tan nocivo como tú.
el mundo es hueco.
música sin eco,
eco sin música,
vacío, vísceras, arcadas,
vomitar mariposas en el post-amor,
vomitar tus mentiras en el post-engaño.
el mundo es hueco.
saco de huesos,
basura hedionda,
irrealidad, mentiras.
el mundo es hueco.
vida vacia, vida de ego,
vida partida sin un hasta luego.
vida sin vida, muerto en la vida,
vida sin ti, vida sin despedida.
sangre sin vida, vida sin sangre.
vida sin ti para el homicida.
el mundo es hueco.
el mundo es mentira.
el mundo no es mundo.
desde tu partida.
el mundo es hueco.
tú eres el pronombre ella.
yo soy un juguete.
que no participa en la partida.
el mundo es hueco.
mi aorta es sangre.
y mi vida no es vida.

jueves, 17 de julio de 2014

Restos. Cuarta parte.

pues
tienes mil cosas
que sin ser cosas
son las cosas más valiosas
que cualquier imbécil podría querer tener en su vida.
tienes en los ojos
la ilusión
de un paracaidista
que se quiere lanzar a un vacío
que soy yo.
tienes en los ojos
la risa de una niña con pasamontañas
para atracar a cualquiera que no quiera dejarse
engatusar
por tus estúpidas palabras.
tienes en los ojos
a una estrella fugaz
que corre y recorre la constelación de tus porqués y tus acentos
agudos
una y otra vez
queriendo construir un castillo
entre mis ruinas.
y joder, eso de que quieras
llover sobre mi lluvia
derruirte sobre mis ruinas
y sangrar en mis heridas
es como querer salvarme de la muerte
sólo que con unos cuantos
mechones turbios
y varios imbéciles de más.
tienes en los ojos
un sistema solar a escala 1:55
y en cada planeta
descansa una inseguridad
esperando a ser destruida
por una letra
una carta
un abrazo
o una calle quemada.
por hacer la de Nerón
y quemar las aceras
si con eso consigo
que te quieras, más,
de lo que yo te quiero.
tienes en los ojos
palabras con las que construir
escaleras de arquitecto
cartas de marine
despedidas de trinchera
poemas de poeta muerto
y muerte para poetas vivos.
y con tus ojos
y algunas piezas, pinturas,
y mordiscos
(donde tú quieras)
se puede volver a construir
las 7 vidas de un gato
engatusado por ti.

martes, 15 de julio de 2014

Restos. Tercera parte.

Que risa me da,
la puta Torre Eiffel,
cuando hace gárgaras con agua y miel, deprimida y borracha,
por eso de que no le llega,
ni a los talones,
de los 20 escalones de tu espalda.
Mi barba de 3 días es una desfachatez para el arte,
si se, qué tú no estarás ahí, para pincharte con el beso de buenos días. Ni para el del desayuno. Ni con el café. Ni con la comida. Ni con la siesta. Ni si quiera con el que te haces un ovillo y ríes.
Porque en eso de reírte, como una idiota, no tienes competidora.
Me castigo, por mi desfachatez,
por mi barba, por mis tres días sin verte, y mis tres realidades sin soñarte, y se torna cruel,
la realidad teñida,
en papel mojado,
en rosa palido,
en besos que no he dado,
en una cama,
llena de planes.
Cuando las matemáticas, nos fallaron,
y vimos que, sumando uno,
más tú, sólo dabas tú,
entendí que, sea quien sea yo,
no soy más que lo que tú eres.
O lo que soy, cuando estoy contigo.
Cuando las matemáticas nos fallaron, y vimos, que la mitad de uno, son dos personas buscándose,
entendí que era drogodependiente de la risa que te provoca verme,
manchado de harina,
intentando conseguirte algo,
tan dulce,
como tu boca.
Cuando las matemáticas nos fallaron, entendí que,
era hora, de hacer planes.
Planeamos el asesinato del rey,
del peón, sin jaque,
enamorado de la reina.
Y del alfil que sólo sabía ir recto,
hacia ti. Hacía tu boca.
Planeamos, nuestra muerte,
con la máscara de oro, las lágrimas inertes,
y una historia tan bonita que se contaría en novelas,
que ni Shakespeare se atrevería,
a escribir.
Y entre plan y plan,
se nos colaron sentimientos,
y detalles,
que no figuraban en el mapa.
Me dabas más besos,
que los que el contrato estipulaba. Y venías a verme,
hasta en tus horas libres.
Siempre disfrazada de superhéroe,
a sabiendas, de que conmigo,
no podías esconder,
tus miedos,
tus caprichos,
tus planos,
y tus curvas.
Cuando las matemáticas nos fallaron, y las parábolas no encontraron una trayectoria parecida,
a la de tu culo,
recién levantado,
caminando por el pasillo,
con resaca,
entendí que me estabas dando los planos de tu fortaleza.
Pasamos de follar,
a dormir, haciendo la cuchara,
como dos enamorados que se niegan a enamorarse. Y entendí,
que a partir de entonces,
no habría más presente,
que una máquina de recuerdos.
Constante, afilada, y dulce.
Como tú.
Entre calas, calos, y las tardes,
de broncas, con tu madre,
de broncas, con mi hermano,
buscando un mundo aparte,
donde la vida,
fuera menos puta,
donde el aire,
fuera menos insano, y más respirable,
encontramos un lugar aparte,
alejado del humo,
las mentiras,
la peña y los errores.
Nos encontramos a nosotros,
paseando de la mano,
en la playa,
de tus sabanas,
con una mano,
en la periferia de tu culo,
y un "joder, que bien que sabes hacerme, nena ", constante en la boca.
Ahora, se, que eras la positividad del polo negativo,
de la pila que hace tictac,
en un sitio que algunos llaman corazón.
Tú, por llevar la contraria, le pusiste un cartel. Que decía, "mi habitación."

lunes, 14 de julio de 2014

Restos. Segunda parte.

Siempre te pedí inicios, porque después de ti,
nunca supe mantener el pulso.
Como cuándo se empieza el curso escolar, solo que
a ti te comienzo todos los días.
Que bonita la nostalgia cuando me habla de ti,
viene tímida, con vergüenza, a sabiendas de que por más palabras que diga,
no podrá acercarse ni al perfil
de tus pequeñeces.
Se viste de traje, de corbata, de valiente, de viajante,
de Luna que rueda de azotea en azotea, de mañana distante, de olor a chocolate,
de abrazo sin beso, de beso sin labios, de labios sin ti.
Y el hueco que tú dejas, es lo que me hace decidir,
que por más que se disfrace la nostalgia,
no te llega ni al costado,
del arpegio de tus carcajadas.
He roto, el compás de mis palabras, para poder entender,
que mi corazón se queje,
de las grietas y las goteras.
Y he entendido, que es muy incómodo, no ser del todo,
ni ser a medias,
por faltarme, la mitad, de lo que fui un dia, y que ahora,
no quiere regresar.
He confundido, la caída con la llegada, y el amanecer con la huída, y ahora que te vas,
ya no se en que mañana buscarte.
He deshecho las lágrimas de hollín sobre tejados grises,
y las nubes vinieron a preguntarme que,
por qué salía noche de mis ojos.
"¿Quién es la silueta que se adivina en tu olvido? ".
"No es nadie... Nadie comparable a lo que hayáis conocido. "

miércoles, 9 de julio de 2014

Entre cervezas y olvidos. 2.

El chico moreno se enderezó y se dispuso a continuar.

  - ¿Sabes Jou? Una de las leyes que imponen en el gremio de los mercenarios para poder llegar a Maestro del gremio, es no enamorarse. El amor es una parca. Un asesinato interior. Una manera de suicidio bastante cruel, que con unos buenos trazos y varios disfraces puede quedar muy bonito. Pero que al fin y al cabo, es una muerte. Y claro, un mercenario trabaja para matar, y debe protegerse de todo lo que pueda provocarle la muerte. Y si se enamora, muere. Por eso nos imponen esa ley. Por eso nos obligan a rechazar todo tipo de pensamientos afectuosos sobre cualquier muchacha. Simplemente para protegernos. - Hizo una breve pausa, reprimiendo lo que podrían ser unas lágrimas, y continuó. - Ella sea marchó. Fue como una primavera que dejó atrás un invierno frío, derrumbado, lleno de sangre, hambre y grietas. No dejó una nota. No se despidió con un beso que demostrara que tengo derecho a morir feliz. No hubo calma que precediera a la tormenta. No hubo un aviso. Cuando quise darme cuenta el carromato de su familia se alejaba por el camino norte de la capital, en dirección a las montañas. Ella ni me miró a los ojos cuando pasé adrede por enfrente de su carro. Tampoco saltó a mis brazos llorando diciendo que me quería. Ni se despidió agitando los dedos con la gracilidad de una reina. No hubo una frase épica que prometiese un recuerdo en el futuro. No hubo nada que pudiese dar fruto a una novela. Sólo hubo muerte. ¿Alguna vez has sentido el dolor de tener mil agujas metidas en la cabeza que desgarran tu cabeza con cada mínimo movimiento que hagas? Cada despertar era una resignación constante de que todo lo que soñaba con ella era eso, simples sueños. Cada día me invadía un poco más de realidad, me clavaba más agujas, me hacía más consciente de que ella se había marchado para no volver.  Todo me sabía a cenizas comparado con sus labios. No había unas caricias que no cortaran como cuchillas si no eran las suyas. Vivía en una irrealidad continua. Recuerdo todo aquello con una niebla espesa que no me deja ver más allá de la superficie. Mi subsconciente me protegía y me hacía permanecer adormilado día a día, para que el dolor no acabase conmigo. El mundo se volvió una masa espesa y agridulce que sólo daba ganas de vomitar. La gente se volvió falsa, hipócrita, hiriente e insoportable. Perdí toda emoción, la noción del tiempo. Las ganas de que pasasen los días. Creeme que no hay nada peor que un hombre hueco sin esperanzas... Al tiempo dejé de dormir, puesto que mis sueños se habían tornado insoportables. También deje de escribir, porque mi cabeza estaba insconciente y muerta. Perdí a numerosos clientes en aquella época. Y decidí huir a una taberna. El alcohol es el único que me ayuda a calmar la hipotermia, y tenía la vana esperanza de encontrar el sabor de unos labios en las jarras de cerveza. Pero siempre he sido un necio y me equivoqué. Me equivoqué estrepitosamente.

Entre cervezas y olvidos. 1.

  La taberna estaba bastante vacía. Las lámparas de aceite oscilaban en el techo empujadas por la brisa marina, y las llamas oscilaban bailarinas provocando sobras curiosas en la pared. Los tablones de madera corcomidos por la marea crujian con cada paso, y los marinos y clientes estaban sumidos en el silencio, embelesados por la dulce voz de la cantante que daba ambiente a aquella quejumbrosa taberna. La chica en cuestión era una rubia de ojos verdes, con los rasgos de una muñeca de porcelana y la voz de un ángel. Cualquier persona cuerda vería que una persona como esa no encajaba de ninguna manera en algún lugar como aquel, pero nadie podía fijarse en otra cosa que no fuera el baile de la voz de la muchacha. Aunque siempre había alguna excepción para todo.

En una de las mesas más apartadas, detrás de un pilar, cerca de la ventana derecha del local, había un moreno de rasgos grises sentado. Una de las camareras le había servido una cerveza hacia poco, y el chico jugaba con la jarra entre sus dedos, lanzandola de un lado a otro de la mesa, y dando pequeños tragos periódicos cada cierto tiempo. La camarera volvió a acudir con la llamada del muchacho, y le sirvió un whisky doble con un guiño risueño.

La noche avanzaba gris como una niebla perezosa que no quiere volver a casa después de una borrachera, y el muchacho no levantó la cabeza hasta que otro hombre de cara cenicienta y barba grisácea entró en la taberna y se sentó a compartir su mesa. Ambos eran muy diferentes, uno era moreno y tenía un aspecto joven cada vez que sonreía. El otro estaba pálido, y tenía algunas arrugas que comenzaban a dejarse ver más de la cuenta,  lo que indicaba que comenzaba a tener una edad considerable. El pálido también tenía varias cicatrices en los brazos y el cuello, mientras que el muchacho sólo tenía marcas en los nudillos. Cualquiera diría que ambos no tenían nada que ver, pero la conversación que mantuvieron dejaba ver que eran mucho más que conocidos. 

El pálido fue el primero en romper el silencio espeso que se había acomodado en la mesa.
  - Me preocupas Lex. Esas dos medialunas oscuras que subrayan tus ojos no son típicas de ti. Y mira tu pelo, parece como si un tifón hubiera pasado por encima de tu cabeza. ¿ Cuántos días hace que no te peinas? No te había visto así desde que tuviste que dejar a tu madre sola. 
  - Venga ya Jou, eres un melodramatico. Llevo varios días con mi insomnio periódico y últimamente ando demasiado ocupado como para tener que preocuparme por mi pelo. No tengo que salir a buscar a ninguna jovenzuela y mucho menos a alguna que me juzgue por mi pelo.
  - No sabes mentir - replicó el otro. - Te he visto coquetear con más de una cortesana como para que ahora me vengas a decir que no buscas ninguna jovenzuela. Incluso un insensible como tú necesita distracciones de vez en cuando. Además, ¿ Cuánto hacía que no sufrias insomnio? No recuerdo haberte visto con unas ojeras así desde hace meses..
  - Sabes que nunca he sido de esos, así que deja de inventarte cosas. Y respecto a lo de no dormir, es algo normal en mi.
El moreno que se hacía llamar Lex apuró su quinta cerveza de un trago, y los mofletes rojos que comenzaban a formarse en su rostro deltaban que el alcohol comenzaba a hacerle mella. Su interlocutor era observador, y no tardó en encargar otra ronda para poder aprovecharse de eso.
  - He escuchado algunos rumores. Un famoso mercenario tuvo que dejar la capital y desaparecer de un día para otro por razones desconocidas. Otros rumores menos oídos contaban que el famoso mercenario había ido a exiliarse a una taberna y hundirse entre cervezas. Y nadie sabe por que. Y yo mismo tampoco encuentro una razón de porque has cambiado tus atuendos corrientes por unas ropas de ciudadano corriente. 

El moreno que estaba en frente golpeó la mesa con su jarra. La mesa se astilló y la jarra se resquebrajó, lanzando cristales húmedos y espuma por todos lados. Luego frunció el ceño.
  - Jou, cállate. Cállate. No he venido aquí por gusto. No duermo nada por gusto. No me hundo entre cervezas por gusto. Deberías de saberlo y no venir a hurgar en una herida que quizá sea demasiado profunda hasta para ti.
Jou sonrió interiormente. La armadura que su compañero había construido alrededor de sus secretos comenzaba a resquebrajarse gracias al alcohol, a la noche y a la conversación. Y eso era lo que él quería.
- Sigues siendo tan cobarde como siempre. ¿Tienes miedo a hablar conmigo y no ser capaz de soportar lo que va a salir por tu boca?  ¿Pero que clase de mercenario eres?
  - Me enamoré y me mataron.
  - ¿ Tú enamorado de una chica de la capital? ¿ Tú enamorado de una noble niña de papá? ¿ Que será lo próximo, qué el Rey baje los impuestos en sus feudos un 50%? ¿ Qué le regalen privilegios a la burguesía?
  - Venga ya Jou, estas ganándote que te corte el gaznate. Ella era diferente.
  - ¿ Diferente? Todas las niñas de capital buscan exprimir a los hombres que caen en sus garras, pidiéndoles fragmentos de Luna, para después recordarles que son totalmente superiores a ti por tener sangre azul corriendo por sus venas.
  - Siempre hay una excepción que confirma la regla. - La voz comenzaba a quebrarsele y su mirada estaba tornándose vidriosa. - Ella no quería ser noble. No quería casarse con ningún noble engreído. Quería ser libre. Libre, conmigo.
  - ¿A sí? Háblame de ella, pues. Háblame de tu niña de papá que quería ser una excepción. - El moreno respondió a la ofensa con un gruñido y una patada  por debajo de la mesa.
  - Que quieres que te diga... Una chica sencilla que había nacido en el lugar incorrecto. Nos conocimos por casualidad, ella bajaba al mercado vestida de plebeya para hacer los recados que en su condición de noble nunca haría... Yo simplemente tenía que reponer mis provisiones y encargar un par de dagas. - El muchacho esbozó una sonrisa con una mirada jovial que se perdía en los recuerdos. - Ella era muy torpe desde joven, y un desaire del destino la hizo chocar conmigo cuando cargaba una cesta llena de frutas. A pesar de mis reflejos, no pude cazar más de 2 naranjas al aire antes de que el peso de su cuerpo chocase contra el mío y nos hiciera caer como dos títeres a los que les han cortado las cuerdas, levantando barullo y polvo. Esa fue la primera vez que la vi sonriendo encima de mi pecho y dudo que alguna vez consiga olvidarme de eso. Desde aquel momento jugamos a ser niños en cuerpos de adultos. Encuentros fugaces en un tejado, citas a escondidas en pequeñas tabernas discretas de la periferia, tardes enteras perdidas tirados en la hierba, o amaneceres inacabables mientras que su familia andara lejos de casa... Te hablaría de las vivencias que compartimos, pero un sordo nunca será capaz de entender la música sin haberla escuchado nunca, así que dudo que tú fueses a entender que las mareas obedecieran un patrón distinto al que marca la Luna, o que las dunas del desierto fueran simples motas de polvo comparadas a las curvas de su espalda. Ella me enseñó la cantidad de mentiras que hay en el mundo. Aprendí que soñar está sobrevalorado, y que puede amanecer más de dos veces en una noche. Aprendí que los ojos hablan más que cualquier boca y encima no cometen errores, y que es mejor medir distancias en besos que en bardas pulgadas . Ella me enseñó lo desgraciado que puedes llegar a ver el mundo cuando lo comparas al mundo que ella representaba. - Lex rió como si alguien hubiese contado un chiste en su cabeza. - Ella me enseñó demasiadas cosas... Claro que a ti todo eso no te interesa en absoluto.
La Luna comenzaba a centellear a través de la ventana. Sin darse cuenta, la conversación había penetrado en la noche, y la taberna se encontraba casi vacía cuando ambos sujetos levantaron la cabeza. Apenas quedaban 3 grupos de marinos y varios ciudadanos demasiado borrachos como para volver con su esposa. El ambiente era frío y apenas se escuchaban murmullos. Hacia mucho ya que la cantante se había marchado.
  - En todo lo que me has contado no encuentro motivos para que acabaras así. Todo iba perfecto y parecía que te quería mucho, ¿no? . - El semblante de Lex se oscureció, y Jou se arrepintió enseguida de haber dicho eso...

lunes, 7 de julio de 2014

Restos. Primera parte.

Hoy podría escribir un poema sobre un lobo y una mandarina, pero siempre me gustaron más las naranjas, la ilógica y la no cordura. Por eso hoy la cabeza me pide que escriba rarezas comunes de un pantano al norte de mis lagunas sentimentales. Y que mejor manera de trabajar con mi mente que haciéndole caso de una vez. Hoy, voy a escribir raro,  ilógico, masticable y quizá apetitoso. No busque un te quiero o algo lógico,  vea más allá de la superficie del agua y quizá encuentre un tesoro enterrado. Vamos allá. O acá.

Un poeta diría "que bonita estás cuando la Luna te toca la espalda, y tú te giras, perezosa,  a besarme las heridas de un pasado amargo. " Pero yo perdí mi título de poeta en una pelea con un marino borracho en un puerto lejano. Entonces,  carezco de permiso para decirte eso,  al menos implícitamente. Un loco te vería andar y comenzaría a chocarse contra las rejas de su celda alegando que tus caderas serían la causa crónica perfecta para más de la mitad de los desórdenes mentales del ala oeste del manicomio,  por eso de que eres demasiado sensual para medirlo con dos ojos humanos. Pero claro, entre loco y no cuerdo hay varios matices de distinción que hacen que tampoco pueda decir nada de esto implícitamente. Y es un asco eh, tener tantas puertas inaccesibles hace que mi mente trabaje más de la cuenta. Pero no importa,  eres tú.  Yo creo que un filósofo escribiría una tesis para justificar el modo que tienes de rodar los ojos cada vez que sonríes, con ese ademán de querer empaquetar al mundo en una sonrisa y hacer del mundo algo que vale la pena vivir. O una tesis sobre el movimiento que hace tu garganta justo antes de romper a reir. Y en esa tesis explicaría como tu risa se compara a una cascada que rompe y moja de alegría a cada uno de los presentes para un espectáculo de tal talla. ¡Pero ya sabes el inconveninte que tenemos! Ni soy filósofo ni se de tesis más que lo que se sobre cangrejos noruegos de río,  así que, nada de decir nada explícito, ¡ joder ! Pero eh, que la vida es justa y bonita cuando estas tu rondando por aquí,  y ahora llega el momento de la verdad,  ¿sabes? ¡Ahora llega lo que diría yo! EMMMM bueno.. esto... Yo creo que si fuera yo, que creo serlo, diría algo así como que eres similar al silencio que se rompe cuando nace un niño, y su madre lo coge entre los brazos, maravillada. Con tu energía, tu esperanza, y tu ilision. Eres la fuerza de un barco resistiendo la tormenta. Eres el beso de un abuelo a su nieto. La mirada de una madre orgullosa. Eres futuro, tiempo, razones y vida. Eres Serrín que vuela libre con el viento. Eres risa, celebración, espuma y nube. Eres la curva de la Luna creciente. Eres pan recién hecho con queso fresco y miel. Eres la espuma que deja el colacao a modo de bigote de un niño que sólo quiere ser feliz. Eres la niña que quiso ser eterna, y no actriz ni astronauta. Eres tanto como para ser demasiado para la capacidad de cantidad de mi cabeza. Eres multiplicación, rayo y explosión. Eres un cielo en el que quiero volar. Eres mar pero sin la sal que escuece en las heridas.  Sólo olas, espuma y magia. Y bueno, que a veces algún insensato diría que eres tú . Pero que tú eres mucho más que eso.

jueves, 3 de julio de 2014

Hoy insomniaré en tu nombre.

Título: Hoy insomniaré en tu nombre.

Condiciones: Esta noche te escribiré sencillo, absurdo, y lindo.

Cuerpo de texto:
  Dicese que hay noches en la que la Luna no lagrimea al despertar. Se despereza tranquila con la cabeza nítida. Se despereza atenta a la ciudad que rueda a sus pies. Ya sabes,  todo buen mecánico tiene que tener bien vigilado los compontentes de su coche,  y a la Luna, de niña,  le gustaba correr por autopistas celestes con estrellas suaves. Sin cantos, sin filo. Y desde entonces ha sabido vigilar a las ciudades que ruedan a sus pies,  para que su coche cosmopolita nunca se detenga.

  Dicese que en una de esas noches la Luna pudo leer entre luces lo que ningún poeta pudo leer entre labios. La Luna, valiente e intrépida, se atrevió con uno de tus misterios. Erre que erre,  arre que arre, desnudando nudos ilicos de tu mirar,  la Luna comenzó a trabajar paciente entre tú, yo, ella, y varios versos patibularios. Era difícil,  puesto que eres compleja como una bomba con dos cables del mismo color. Y ya sabemos que la Luna era piloto,  pero no ingeniera. Entonces, a falta de 10 segundos,  1 junio, dos personas y varios apartamentos en París y Nueva York, la Luna decidió pedirme ayuda.  Como no era ingeniera,  la Luna no sabía como deshace ese caminar tuyo. Te convertiste en arena de sueños y melancolía de Enero. Y un biólogo como yo sabía que para deshacer un muro de sueños arenosos, habia que darle algo de agua de mar mezclada con tu sencillez compleja.  La Luna y yo trabajamos tediosos y fuertes,  y ella comenzó a bailar las mareas, y yo, a conocerte. No fue fácil, pero poco a poco cedias. Y en un arrebato militar,  la Luna decidió invadirte por una de las grietas de tu muro. 

  Dicese que la Luna nunca lloraba. Desde que abandonó al Sol para cambiarse de cielo, la Luna nunca lloraba. Pero esa noche era la excepción de la regla, como tú con las mujeres de Sol en el cabello. Y la Luna salió de ti, con una sonrisa torcida que intentaba imitar a un cuadro del Prado después de un terremoto. Y la Luna salió de ti, con lágrimas lánguidas y huyentes.  Recuerdo que tartamudeaba y tuve que darle varios vasitos de te en tazas de madera bruñida hasta que pudo parar de temblar y susurrarme unas cuantas palabras de amor para mi corazón con odio.

   "Tiene caos que Picasso envidaria sobre sus lienzos de hojas. Tiene ojos para mirar a la locura y que ésta le sonría,  sonrojada. Tiene más cicatrices que tu espalda y algunas heridas que siguen sangrando un filo hilo de recuerdos. Y he de decir que ni un médico de la Computense sería capaz de coser heridas de aquel calibre. Pero tiene una curva entre el corazón y la razón donde juega una niña abrazapivotesdesuelo con dos esmeraldas azules con las que ver el mundo,  una sonrisa cosida con ilusión, y unos zapatos oscuros de piel suave que podrían escalar el Everest en dos zancadas. También tiene un noseque que queseyo que aún me hace dudar de la teoría de la relatividad de Einstein. Por no hablar de sus pensamientos idilicos alegales,  que amansan bombas atómicas como si fueran el lomo terso de un gato a punto de saltar por la ventana. Podría hablarte del cielo de su cabeza, pero como vas a entender la textura de una nube si nunca has sabido tocarla. Tiene alas de plumas y alas de risas que los angeles llorarian con tal de conseguir. Se que suena irónico, pero más de un no cuerdo como tu estaría dispuesto al suicidio para revivir en el complejo entramado de alegría que traza su rostro cuando sonríe."

   Dicese que la Luna es guardiana de la noche y que allí por donde va el cielo siempre es plácidamente oscuro, teñido de reflejos pálidos moteados. Pero luego de aquella excepción de la regla, luego de aquella noche única,  siempre había un pequeño amanecer allá donde iba la Luna, Tú.