sin ti, no puedo ser feliz.
pero contigo, no puedo ser libre.

domingo, 31 de mayo de 2015

Y sonreír.

estoy buscando algo
pero no encuentro las palabras exactas que definan
lo que has conseguido crear .
entonces creo
que me corresponde a mi lanzar la piedra
al otro lado del río
para poder salpicarte
y que te hagas una idea,
de que fuiste lluvia en tiempos de barro.
y que la poesía sonríe con más ganas
desde que limpiaste las cuencas vacías
y los abrevaderos.
gracias por el permiso a no callarme.
volar es mucho más bonito con las alas extendidas.
me hablas de deudas mientras pones nuevas paredes a este piso de ruinas.
no me vengas con inocencias, yonosenadas y notengolaculpas.
has levantado tu tienda de campaña aquí.
has encendido la chimenea y la hoguera.
y huele a comida. calor. y hogar.
que se preparen los inviernos
que se deshielen los polos
y se rompan las placas tectónicas
de tanto reír.
que has venido con tus juegos de palabras,
y tus abrazos de pingüino.
y ya ni la nieve puede venir a darnos frío.
por las palabras inventadas,
y por las cosas que no sabemos decir.
por la soledad de la Luna
que no hace que deje de brillar.
o por esos cohetes que dejan su sombra
en un fondo negro,
como si llover sobre mojado,
pudiese mojar más.
por todas esas cosas.
por todas esas cosas no se puede dejar de escribir.
que hemos colmado los colmos y hemos salido a jugar.
y a ganar el partido.
y darnos por perdidos sigue siendo demasiado fácil.
para qué sacar la bandera blanca,
pudiendo sacar la cara
y los cojones,
por encima de cualquiera.
el mundo está patas arriba por culpa de tu falda.
y este nuevo enfoque es muy divertido.
no nací para dejarme caer de primeras.
este ring tiene unas cuerdas preciosas.
y aunque la lona está fría,
la lucha es adictiva.
y tú me vas a seguir esperando.
a veces no necesitamos que nos escuchen.
sólo gritar y que el viento se lleve el eco
y los restos.
a veces no necesitas escribir sobre nada.
sólo vomitar.
vomitar.
y sonreír.

viernes, 8 de mayo de 2015

Justifica los miedos.

tyler durden sigue firmando en minúscula,
a las 4am,
como  quien quiere suicidarse
cuando nadie está mirando.
son las 3 am,
y el insomnio me acuna como a su niño mimado,
cantando una nana de apología al tylerismo.  

hace calor,
y los ruidos de las motos confirman
que la ciudad sigue viva,
como un zombie que trasnocha en busca de somnolientes que comerse.
no he cambiado el edredón que te enrollabas
con las pelis malas
cuando se acababan las palomitas,
ya que sigue oliendo a risa y sexo.
sé que nunca te gustó perderte los finales,
pero nunca te dejaba ver ninguno
para que no pensases en el nuestro.
entiéndeme. 
son muchos años leyendo la misma página,
y me he olvidado de como leer voluntariamente,
porqué no quiero leer más mensajes entre líneas que los que escondes cuando me miras.
nuestro libro sigue intacto en la tercera estantería,
y las visitas ya no preguntan
por las fotos bocabajo,
los relojes rotos
o los cristales esparcidos
que me hacen de suelo,
para que aunque sea
el dolor me de algo de estabilidad.
las ruinas que decoraste
siguen con el cuadro torcido,
y ese clavo ardiendo al que me he agarrado tantas (tantas tantas) veces.
sigue quemándome,
pero ya me estoy acostumbrando.
tengo el pecho lleno de metales torcidos
que intentaron sustituirlo,
y dentro de poco podré abrir
una empresa de aleaciones y fracasos,
a ver si juntando los errores y el acero,
consigo un armazón
para los meses que me vienen.
van a llover recuerdos
y tengo los paraguas oxidados.
la nevera sigue vacía,
y por más que recargo Twitter
sigo sin encontrar ese " vuelve " de despedida.
la vida sigue invariable desde que le diste al pause.
creo que va siendo hora de atrevernos.

sé de tu caos.
y que volar tan alto da mucho vértigo.
pero esta noche todo vale.
todo está permitido.
las trampas son la única opción viable.
y esas lunas oscuras
que utilizas como ojos,
son dos pequeñas polillas traviesas,
que quieren acercarse demasiado a la luz.
pero hoy no quema nada,
que no sean tus labios,
deshaciendo el hielo de los míos.
porque sabes qué.
el amor justifica los miedos.