sin ti, no puedo ser feliz.
pero contigo, no puedo ser libre.

lunes, 20 de julio de 2015

Dolor propio.


Te echo de menos.
No es una ausencia pasiva.
No es el dolor resentido de un golpe.
Es el dolor de un perro abandonado,
es un cuchillo entrando en la carne,
es la herida de los dientes de un león
es la sal sin tequila en las cicatrices,
es el miedo de perderlo todo
o de darse por perdido
o de dar lamentando una pérdida,
es no encontrarte en otras manos
y no poder limpiar la sangre de las mías
es buscar en pozos
la profundidad de tus ojos
es hacer de huidas corazón
es hacer poesía sin tu nombre.

Sólo quiero salir corriendo,
descorrer el telón de despedida
y que las hostias sean aplausos
como pólvora que deja el humo y se lleva la luz
como fuego que ahuyenta al frío y deja al miedo.
No hay cemento en el tejado,
todo se desmorona,
no tengo brazos que me reciban,
quiero huir,
y huyo
huyo como un perro apaleado
con la cabeza gacha
del que se resigna ante el fracaso,
huyo de las preguntas
y sus atracos a la intimidad,
huyo de las miradas
sobretodo de la mía,
huyo de mi mismo
como el perro que se muerde la cola,
y traza un círculo vicioso
de vicios sin virtudes
hasta que el mareo lo obliga a vomitar
y no hace más que escupir verdades
que estaban anudadas al nudo del estómago.
Huyo de todo, todos y nadie.
joder
dime dónde mierda huyo
si siempre huía hacia ti
y ya no puedo huir contigo.

Los puntos nuevos
tiran de la carne e inmovilizan
y las heridas plata
se están volviendo óxido
y me recuerdan más a sangre
que a bronce.
Nunca me gustó el tercer puesto
siempre fue mejor
ser lo segundo que te metieras
en la cabeza
después de que te quiero
o ser la primera nevada
que abre las piernas
o las puertas
a un invierno sin ti.
(por dolor propio
que amor ya no queda.)

De madrugada todo duele menos
será por eso que nuestra primera vez
fue amaneciendo.
O que esa fue la primera vez
que amanecía para mi.
Porque después de ti no hay Sol que valga.
Sólo Luna que falta
por haberse ido a otro cielo.
Porque hasta eso te llevaste.
Cómo orientarse en un mundo
sin techo
más que tachando
la lista de hechos
que quedaron por hacer.

jueves, 16 de julio de 2015

Tormenta.

Después de la tormenta
no llega la calma
llegas tú despeinada
con una camisa ancha
y la sonrisa del que se sabe pistola
pero no dispara por condescendencia.

Enamorarte de ti fue renovar la lista de homicidios de la policía.
Fue dejar las huellas por las caricias
huérfanas,
y hacernos padres del sexo
sin darnos la charla
pero sin dejar quieta la lengua.
Fue gastar 6 vidas por una que mereciera
la pena.
Fue dejar de soplar el café para soplar
las velas
que cumplían todos tus deseos.
Fue perder mi sitio y ganar mi sueño
sin irme de ningún lado
con seguirme a tus costados
para dejar atado el cielo
en los huecos de tus hombros.

Descubrir el amor contigo
fue apagar todos los faros
para provocar mil naufragios
y que todos me dejasen en tu costa.
Fue apagar el cigarro de después
para repetir lo de antes.
Fue desayunar un desnudo
para des-ayunar el alma.
Fue dejar la playa vacía
llenando relojes de arena,
porque te encantaba darte la vuelta
y a mi me encantaba completarte
desde dentro
fuera como fuera.
Fue entender
que las palabras siempre se quedan cortas
como tu falda,
que la poesía es un simulacro
y tú eres un terremoto
de 10
en una escala de 5.

Compartir el amor contigo
fue llenar de luz los espejos,
para creernos Luna reflejando sueños
con licencia de invadir la noche
sin tener que dar explicaciones
de lo inexplicable.
Fue coser heridas
sin aguja y en vilo
velando madrugadas
goteando sin consumirnos
oscilando sin apagarnos.
Fue abrazar con los ojos
los miedos que no entendíamos
tanteando como niños
nuestros pozos más oscuros
limpiando nuestras fosas
escribiendo nuestras frases
y dejando frenos por la calle
para que nadie nos pudiese seguir.
Fue romper la barrera del domingo
y trasladar la lluvia y sus películas
a cualquier día y cualquier hora
porque no necesitábamos una excusa
para demostrar las ganas.
Fue ganarle horas al día
pillar al amanecer anocheciendo
despiertos de sueños
y con poca ropa
y poca prisa.

Escribirte por amor
fue matar por dar vida,
fue buscar la entrada
que me dejase no salir y quedarme,
colgar las piernas y ver las hojas pasar
mientras llenábamos el libro.
Fue perseguir los coches como polillas
bailando entre farolas,
rozando nuestras alas
dejando rastros de brillos
como el duende que deja olvidado su caldero
para que un niño pobre tenga juguetes nuevos.
Fue alimentar la chimenea de una casa vieja,
quitar la ceniza,
limpiar el hollín,
juntos,
manchándonos la nariz de tarta
del primer aniversario
del resto de nuestras vidas.
Fue entender
que para tener equilibrio
hay que llenarse de caídas,
y tú eras mi cuerda floja favorita.

Dibujarte por amor
fue dejar sin energía
a toda la ciudad,
para enseñarle a nuestros cuerpos
que abrigando se entiende la gente.
Fue patentar los abrazos
como medida de seguridad,
ante los desprendimientos.
Fue encontrar una jaula donde ser libre.
Fue encontrarme en los charcos
sonriéndole a un móvil
preguntado por qué
estás tan lejos
y no por qué sonrío.
Fue bailar el fuego
sin quemarme,
viendo tu cintura en los reflejos
de las llamas.
Fue describir los colores con palabras
y ver a un ciego llorando
por ver por primera vez el cielo azul.
Fue entender
que no hay mar que por viento muera,
que las mareas como tus caderas
se mueven al son de ellas mismas.
Fue destender mis humedades,
desatender mis necesidades básicas,
convertirte en razón y prioridad,
y fingir indiferencia,
para llamearte la atención
como si todas mis letras
no llevaran tu nombre.

Entiende,
que después de la calma
sólo quedo yo
buscando tus ganas
de tener tormentas.

viernes, 3 de julio de 2015

Eres.

Eres un trocito de cielo despejado en mis días de lluvia
Eres el claro que abre la tormenta y termina acabando con ella
Eres el primer chupito de una fiesta
Eres el primer baño del verano
Eres la espuma que juega con los dedos de un bebé en las olas
Eres el porqué que da un cómo
Eres un chocolate caliente un lunes por la mañana
Eres un Alar como una barra de acero de Ramstom
Eres la cura a todas las enfermedades
Eres capaz de hacerme escribir como un imbécil
Eres la primera estrella que se atreve contra la oscuridad
Eres la primera asaltante del insomnio
Eres el 'y si...' que hace saltar
Eres el empujón justo antes de tocar fondo
Eres la hoguera que salva a la expedición en la ventisca
Eres la cueva del oso
Eres la caridad para un pobre
Eres el norte que salvó al sur
Eres ala en la caída
Eres abrazo en la huida
Eres no normal
Eres la concha especial de la colección
Eres el anillo que dejo el abuelo
Eres la primera carcajada de un bebé
Eres sus primeros pasos y sus primeras palabras
Eres las ganas de apostarlo todo
Eres las ganas de volver
Eres las ganas de tener ganas
Eres libre de irte pero te quedas
Y gracias.

sábado, 13 de junio de 2015

Verdad.

en una batalla interior no hay vencedor,
sólo destrozos.
y tú también estabas dentro de mi.

contarle al mundo que no estás,
es como ir presumiendo de heridas,
con la constancia de que yo puse
todos los cuchillos en su sitio,
y que tú odiabas la sangre
pero aún así decidiste mirar.

no sabía que te llamabas Esperanza,
pero has sido la última en irte.
conseguiste echar a todos mis fantasmas,
en esta casa de ruinas
llena de maldiciones y de errores cíclicos,
conseguiste aplazar la demolición
y las reformas forzadas
porque con una okupa no tenía pensado
autodestruirme.

la ausencia no es más
que la intolerancia al aire que se pudre
al pasar por un nudo en la garganta.
como el antónimo de un filtro.
he cambiado hasta la letra de mi móvil,
para ver si con está
consigo escribirte algo
con color a incendio.
(ya sabes que soy un pirómano.)
sigo durmiendo con una almohada en un lado
pero no la puedo desvestir,
y su aliento tampoco quema,
ni tiene gemidos tan jodidamente comprimidos,
y claro que no es lo mismo joder.

inversamente proporcional,
lo mucho que te quiero,
y lo poco que puedo decírtelo.
y aplicale eso
a lo de echar de menos,
que no quiero ser tan explícito,
como para que pienses
que aún me sigo insinuando.

que aún me sigue quemando.
o que es la puta verdad.

viernes, 12 de junio de 2015

Cenizas.

vengo con el baúl
de mis cenizas
a la espalda,
y un cordel que une,
mis "perdone, no me juzgue ",
arrastrando por el suelo,
como si de un trenecito de jueguete se tratara.

he traído mi laúd,
hecho de cuerdas de plomo,
las llagas de unas heridas
que quisieron levantar el mundo
un 25 de Noviembre,
y se perdieron en un empedrado,
lleno de socavones que no conducian a ningún sitio.

he traído mi realidad,
en casettes, fotos sin revelar,
y algún álbum viejo que recuerda tiempos mejores,
en los que la tierra era tierra,
y podía tocar el suelo descalzo,
sin este amasijo de vómitos,
huesos y heridas,
tatuandome los pies,
como una aguja macabra que me recuerda cada paso en falso,
y cada error del pasado.

traigo mi bote de bifásicos y barbitúricos.
la droga funciona mejor que cualquier soga.
y quiero colgarme,
y perder la sangre por las encías,
los nudillos y las heridas,
y dejar de sentir esta nada absoluta,
ese dolor indiferente,
ese silencio ensordecedor que abruma,
y hace sangrar los tímpanos,
como una soneta orquesta,
que toca en mi funeral
mi canción preferida.

tengo un ego bulimico
que aprieta mi nuez y me hunde
en la miseria.
y carcajadas de bolsillo.
¿por que no ?
estar hundido no es tan grave si sabes
que lo estás.
y si no hay salida,
mejor llevarse bien con estas putas cuatro paredes.

jueves, 4 de junio de 2015

De la cuenta.

ducharme
para sentirme limpio por fuera
porque la mierda interior no hay quien la quite.

esto de renegar de mis cimientos,
y acabar quemando el pasado,
para darle vueltas a las frases
intentando ponerle orden a mi caída
es como rendirse,
con la boca hinchada y los puños morados,
mientras tu entrenador te da palmadas
en la espalda,
y te dice que has luchado bien,
mientras el título se lo lleva otro.
es como lanzarse
sin paracaídas,
pretendiendo que salgan alas de las heridas.
como soñar despierto
pesadillas.

cruzas la vía cuando viene el tren,
y acabas acelerando el paso
por falta de huevos.
vives diciendo ser auténtico,
cuando todo el mundo dice lo mismo.
borras la palabra rendirse
de todos los libros
menos del tuyo.
convalidas medicina
curando todo lo que tocas,
pero nunca te has parado,
a rozarte a ti.
y vives,
y quieres,
con todo y sin reservas,
porque es la única manera
que te enseñó mamá.

y luego caes en la cuenta,
de que hay cosas que es mejor no contar,
de que escribir bonito es ponerle
lacitos a los cuchillos,
de que poesía es ella y su espalda desnuda,
y lo demás son vómitos de resaca,
haciendo el amago de borrarla.
de que ya podrías haber caído
en cualquier puto sitio,
que doliese menos,
donde se pudiese echar menos
de menos
de la cuenta.

y terminas,
durmiendo por inercia,
y levantándote por fuerza
(la de la costumbre),
porque tanta humedad
podría pudrir el colchón,
y te da miedo el suelo
y los monstruos que se esconden ahí.
y terminas,
si, terminas,
aunque te mueras,
terminas,
porque ya no sabes como continuar.

nunca había llorado escribiendo.
pero supongo que la primera vez
no sólo le duele a ellas.

domingo, 31 de mayo de 2015

Y sonreír.

estoy buscando algo
pero no encuentro las palabras exactas que definan
lo que has conseguido crear .
entonces creo
que me corresponde a mi lanzar la piedra
al otro lado del río
para poder salpicarte
y que te hagas una idea,
de que fuiste lluvia en tiempos de barro.
y que la poesía sonríe con más ganas
desde que limpiaste las cuencas vacías
y los abrevaderos.
gracias por el permiso a no callarme.
volar es mucho más bonito con las alas extendidas.
me hablas de deudas mientras pones nuevas paredes a este piso de ruinas.
no me vengas con inocencias, yonosenadas y notengolaculpas.
has levantado tu tienda de campaña aquí.
has encendido la chimenea y la hoguera.
y huele a comida. calor. y hogar.
que se preparen los inviernos
que se deshielen los polos
y se rompan las placas tectónicas
de tanto reír.
que has venido con tus juegos de palabras,
y tus abrazos de pingüino.
y ya ni la nieve puede venir a darnos frío.
por las palabras inventadas,
y por las cosas que no sabemos decir.
por la soledad de la Luna
que no hace que deje de brillar.
o por esos cohetes que dejan su sombra
en un fondo negro,
como si llover sobre mojado,
pudiese mojar más.
por todas esas cosas.
por todas esas cosas no se puede dejar de escribir.
que hemos colmado los colmos y hemos salido a jugar.
y a ganar el partido.
y darnos por perdidos sigue siendo demasiado fácil.
para qué sacar la bandera blanca,
pudiendo sacar la cara
y los cojones,
por encima de cualquiera.
el mundo está patas arriba por culpa de tu falda.
y este nuevo enfoque es muy divertido.
no nací para dejarme caer de primeras.
este ring tiene unas cuerdas preciosas.
y aunque la lona está fría,
la lucha es adictiva.
y tú me vas a seguir esperando.
a veces no necesitamos que nos escuchen.
sólo gritar y que el viento se lleve el eco
y los restos.
a veces no necesitas escribir sobre nada.
sólo vomitar.
vomitar.
y sonreír.

viernes, 8 de mayo de 2015

Justifica los miedos.

tyler durden sigue firmando en minúscula,
a las 4am,
como  quien quiere suicidarse
cuando nadie está mirando.
son las 3 am,
y el insomnio me acuna como a su niño mimado,
cantando una nana de apología al tylerismo.  

hace calor,
y los ruidos de las motos confirman
que la ciudad sigue viva,
como un zombie que trasnocha en busca de somnolientes que comerse.
no he cambiado el edredón que te enrollabas
con las pelis malas
cuando se acababan las palomitas,
ya que sigue oliendo a risa y sexo.
sé que nunca te gustó perderte los finales,
pero nunca te dejaba ver ninguno
para que no pensases en el nuestro.
entiéndeme. 
son muchos años leyendo la misma página,
y me he olvidado de como leer voluntariamente,
porqué no quiero leer más mensajes entre líneas que los que escondes cuando me miras.
nuestro libro sigue intacto en la tercera estantería,
y las visitas ya no preguntan
por las fotos bocabajo,
los relojes rotos
o los cristales esparcidos
que me hacen de suelo,
para que aunque sea
el dolor me de algo de estabilidad.
las ruinas que decoraste
siguen con el cuadro torcido,
y ese clavo ardiendo al que me he agarrado tantas (tantas tantas) veces.
sigue quemándome,
pero ya me estoy acostumbrando.
tengo el pecho lleno de metales torcidos
que intentaron sustituirlo,
y dentro de poco podré abrir
una empresa de aleaciones y fracasos,
a ver si juntando los errores y el acero,
consigo un armazón
para los meses que me vienen.
van a llover recuerdos
y tengo los paraguas oxidados.
la nevera sigue vacía,
y por más que recargo Twitter
sigo sin encontrar ese " vuelve " de despedida.
la vida sigue invariable desde que le diste al pause.
creo que va siendo hora de atrevernos.

sé de tu caos.
y que volar tan alto da mucho vértigo.
pero esta noche todo vale.
todo está permitido.
las trampas son la única opción viable.
y esas lunas oscuras
que utilizas como ojos,
son dos pequeñas polillas traviesas,
que quieren acercarse demasiado a la luz.
pero hoy no quema nada,
que no sean tus labios,
deshaciendo el hielo de los míos.
porque sabes qué.
el amor justifica los miedos.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Prórroga.

Que no nos abandonen las palabras en el mejor momento,
que no dejemos de ser especiales en el tiempo de descuento,
porque la vida fluye como la nieve huye al río,
y entre el vaho y las ojeras estoy irreconocible.
He muerto demasiadas veces a lo largo de estos meses,
y no por ello he dejado de empujar las paredes de ese muro que no se mueve.
No creí en imposibles hasta que intente escaparte,
y entre ladera y ladera los derrumbes nos echaron abajo.
Ladrillo a ladrillo formamos castillos con sabor a libertad,
y los balbuceos con el frío nos sonaron bien al oído.

Te pinte con los ojos como en el Titanic,
escuchando rock de los 80.
Hoy no es un buen día para morir,
pero tampoco vas a besarme,
y nunca se escoge la muerte
cuando se es tan mortal,
o cuando se está tan enamorado.

Sigo coleccionando tartamudeos
que buscan deletrear un 'vuelve',
pero el teléfono siempre comunica,
y los dedos me tiemblan cuando empiezo a marcar.

Ya lo dijo Escandar,
dile al amor que me rindo,
o que mi segunda oportunidad no era más que la prórroga de la primera.
Y nunca conseguí empatar el partido.

miércoles, 14 de enero de 2015

Bailar bajo el insomnio.

que fácil es volverse loco,
entre ausencias y platos rotos.
que solo somos humanos,
carne y hueso, algún cráneo,
y al volver a casa
nadie nos está esperado.
que no es cómo lo dijo Fito,
la vida no se nos va
como el humo de ese tren,
la vida se nos va
con quien se queda
esperandonos en el andén.
la vida se nos va,
en los finales prematuros,
en los momentos que no se repiten,
y no se aprovechan lo suficiente.
en las personas que se acaban,
como las últimas gotas del vodka,
y dejan una ausencia amarga,
disfrazada de resaca y hojas.
podemos fingir ,
no sentir sentidos,
pero la piel nos seguirá quemando,
si no volvemos a vernos.
la luz seguirá cegando,
si no has bajado las persianas,
para meterte en mi cama,
y brillar tú sola.
seguiremos estando sordos,
hasta que tus gemidos,
me traigan de vuelta a la realidad,
y el mundo dejará de girar,
si no tiene tu perfume,
como rastro y registro,
de que debe seguir girando,
para que nosotros sigamos quietos.
con los pies sobre la Tierra.
dentro de una canción,
cabe mucho whisky,
y demasiados momentos buenos,
mojados por la lluvia.
caben dos corazones,
4 años de relación,
un adiós premeditado,
un arrepentimiento diagnosticado,
y la sangre de los nudillos
que no se llevan bien con el gotele.
dentro de una canción,
cabemos nosotros,
dos mitades periódicas
que nunca sumaron un entero,
y a falta de una milésima,
acabaron perdiendo el juego.
quizá después de tanto sacar,
no queden palabras bonitas que ordenar.
y las palabras se vuelvan grises,
tapen el Sol,
y se precipiten,
a mojarnos los sueños.
tendré que aprender,
a bailar bajo el insomnio,
y dejarme de tantas giipolleces.
mis huesos están faltos,
de tus manos cálcicas,
y mis músculos se resienten,
de que tus caricias balsámicas,
se hayan mudado,
y no vengan de visita.
ya ni siquiera llaman.
te echo de menos.
y te siento en falta.
y entre tanta matemática y tanto partido,
no se si podré calcular los años,
pitar las ausencias,
o disfrazarme de escritor,
y ordenar las cenizas,
para formar mensajes entre líneas.
tu ausencia no me deja concentrar.
la fiebre no baja.
y el sueño está ya por el segundo round.
la lona dice que debería rendirme.
y es qué dicen tantas cosas, joder.
pero yo sólo te quiero a ti.
diciéndome cosas.
al oído.
como un río suave que enfría el magma.
y forma formas nuevas
sobre la nieve fresca.
el vértigo está recién pintado.
y vamos a mancharnos de locura,
como no dejes de morderte así los labios.
siempre he tenido que perderme,
para encontrar algo que me salve.
la cosa está,
en cuando no busco la salvación.

jueves, 1 de enero de 2015

Algodón.

ese momento,
antes de darle al play,
en el que los auriculares me tapan
los gritos del mundo,
y sólo escucho mi respiración,
y mi latido,
quizá sea entonces,
cuando más humano me siento.

veo carteles de "vuelve",
en cada pared que visito,
y la realidad sabe pastosa,
y a una nostalgia grisácea.
pero cómo vas a volver
si no te has ido todavía,
me pregunto,
y es que mi subconsciente,
conoce el futuro,
y me preparara para los destrozos,
como un padre educa a un hijo,
para soportar la vida real,
como un hijo educa a un padre,
para que sea consciente de que se irá,
y sólo dejará atrás la soledad.
por eso mismo nos quieren tanto
nuestros abuelos,
por ser esos segundos hijos,
que nunca tuvieron
que curan las soledades,
que deja atrás siempre el tiempo.

mi respiración acaba repugnándome,
y no hay música que valga,
sólo el gruñir del calefactor,
y el crujir de mi conciencia,
que reclama perezosa
un poco de atención en cada movimiento.
no se de donde me saco este arrepentimiento,
pero no estás
y todo se está volviendo gris.
y todo se está volviendo negro.
y todo está dejando de ser todo.
porque de tanto sentir nada,
mi diccionario está cambiando los significados.
y la lluvia no ayuda cuando borra la tinta,
y la sustituye por manchas negras.

he dejado de lado,
mis lagunas de memoria,
para no tentar a ahogarme.
ahora me limito a beber,
sin desbordarme,
y esperando que la nostalgia,
no me espere en la esquina de cualquier callejón,
con todos sus porqués listos
para atravesarme las entrañas
de parte a parte,
y dejar mis neuras
esparcidas por la acera,
con un rastro de sangre volátil
que sólo produce arcadas.

uso muchos eufemismos,
por si algún día me lees.
como ponerle algodón a los cuchillos,
y limpiarlos con alcohol,
para que no infecten mientras corten.
supongo que no entenderás,
que sólo intento mantener este mosaico,
de cicatrices plateadas,
unido una noche más
con celofán del malo,
porque el vodka barato siempre me ha pegado más fuerte.

supongo que no busco que me entiendas,
ni que me entiendan,
ni entenderme.
sólo busco respuestas,
donde nunca voy a encontrar ninguna.
sólo busco respuestas,
en las rutas polvorientas
plagadas de pólvora,
de las ruinas oxidadas
que dejaste atrás cuando te fuiste.
cómo encontrar respuestas,
donde no se hacen más que preguntas.

cómo encontrarte a ti,
dónde no queda nada
más que tu ausencia.

es como jugar,
a poner punto final,
con la condicional,
de acabar añadiendo más,
siempre detrás.
es como jugar,
a que esto es soñar,
y tendré que despertar,
cuándo empiece a sonar,
el despertador de esta pesadilla.