sin ti, no puedo ser feliz.
pero contigo, no puedo ser libre.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Por ti, para mí.

'Quédate, cuando no me quieras.
Es cuando me haces falta aquí.
Y es que el tiempo parece que vuela.
Por eso, quédate a dormir'
Sule B.

la añoranza me robó una pulsera que brillaba,
el camino nació y escribí que eras.
cerré por dentro y salí por la ventana,
te puse nombre de poeta y me regalaste muchos,
habité tantos y me fundí a otros,
con la promesa de nunca abandonar ninguna de mis pieles,
dejandomela para no romperlas más.

nos hicimos, y cuando dejamos de ser,
penumbró la lámpara de los deseos,
dilucidando sombras de lejanía.
me miraste como la primavera a las flores,
recostada en un acordeón que todavía sonaba,
me has enseñado tanto y yo no sabía nada,
le puse un marco a tus ojos y nació un museo,
sólo el arte entiende al arte, o así lo entiendo yo.

hoy escuché una canción alegre y te recordé,
por la costumbre de unir la voz para darle forma al silencio,
haciendo nuestro el molde de la nada para que nos cupiese todo,
esquivando la flecha y uniendo la herida,
como una brida de realidad que lo hacía sincero.

hoy caí en el norte y perdí la cuenta,
de las caidas de ojos y las almohadas torcidas,
del arcón donde escondía el miedo cuando llegabas,
para disfrazar lo malo de cajón de juegos,
para ponernos a tono en todo lo bueno.
por ti para mi rezaba la herida,
y brindamos narices hasta arrumar arrugas.

me diste tu dolor y te devolví una grulla.
eso es lo único que se del arte.
hacer de la sangre un vestido,
de la tormenta un aquelarre.

ahora que no sé bailar no sé desde dónde caen las gotas,
me torcí el ingenio en lo último que fingí.
estás haciendo bien al irte te dije sin mirarte,
y mis ojos me escupieron, maldiciendo mi mentira.
todo saldrá bien, te estaré esperando, ¿nos volveremos a ser?
nunca juntes tiempo con sentimiento.

lo único que se del futuro 
es que me espera para recordar todo lo pasado.
lo aprendí cuando después de soñar ya no estabas.
ha sonado la urgencia y le he dicho que se duerma.
que ahora todo pasará, pero no te me pasas.
cómo salgo de casa si no me gusta el invierno, 
sin ti,
todos han perdido, siendo todos yo.

¿nos volveremos a ser?,
con la antigravedad del beso y la salvagravedad del abrazo,
jugando a ser la hoja y el charco por amor al baile,
ovacionando tu regreso como mi festivo favorito.

me gustaría saber, pero me estoy olvidando,
y escribo para cerrarle el nudo al fracaso.
no eran peores cuando nos veíamos.
esta es la derrota y su mala cara.
a mal tiempo nuestra risa, 
a poca risa, nuestro tiempo.
nunca tuve amor hacia lo fácil,
algún día será el último, pero mientras tanto...

estoy porque debo, y aquí seguiré,
cómo el ruiseñor que se sabe alarma
y acalla los truenos para apaciguar el incendio.

ahora que todo se está quemando, 
me falta saliva para tragarme todo esto.
la ceniza se hace bola como carne mal picada.
por qué me negaste justo antes de irte.
cuándo se acaba el final cuando sólo esperabas un principio.


[...] 'con la lógica viciada del que dice que no puede irse pero se va sin hacer nada' [...]

sábado, 16 de febrero de 2019

8.


'So I'm never gonna dance again, the way I danced with you'
George Michel

respiro el carbón de un año malo,
el regalo de la culpa ensucia un folio blanco,
veo a la nieve abrazar al árbol,
con el susurro del viento, prometiendo, nunca es para tanto...

busco el loto, pero las hojas comienzan a encanecer,
navego sobre las órbitas del agua,
sólo giro y caigo, como una pétalo que envejece,
mis manos aferran pero el reloj nunca cambia,
todo van tan rápido cuando no te importa el tiempo,
y la semilla como un cristal, deja de formar parte,
nacen grietas entre las líneas torcidas,
siendo esa prueba indudable de que todo lo roto puede dar vida.

repaso el índice de las 4 letras de tu verbo,
consciente de que siguen siendo las mismas a pesar del tiempo, 
escupo, por aquello de la suerte, 
con la costumbre de odiar al azar por intentar hacerme responsable, 
cre(c)er fue perder la letra y dejar de hacerlo,
con el dolor de que no duela ya, 
perdiendo brillo por no poder seguir haciéndote eco,
apretando el nudo para hacer de la soga torniquete,
llorándole al alma-naque, solo. 

guardo nuestra isla de la misma letra,
el viaje al centro y a la costa que nunca vimos,
las peleas con tu madre, el beso de rutina,
la vergüenza que te daba mostrar nuestras despedidas,
el rizo del sudor que nunca pudiste amansar,
¿vienes cuando salgas o vamos a por cena?
brindar al ritmo de una sit-com vieja,
la manía de comer sin hacer migas,
ser el joven y tu escondite,
inventar nuestras palabras para contarnos secretos,
entender que no lo entiendan, vivir sin gritar, riendo. 

guardo las pruebas del brillo de un agujero negro,
la llama que nació ese día de buceo, 
el ocho celoso de hacer nuestra su definición, 
el amor del presente mirando hacia el futuro, 
a los ojos y no a una dirección, por tener claro el destino. 

guardo la constancia del café molido, 
el calor de un beso después de celebrar de más, 
la fiesta de despertar sin haber estado dormido, 
las 20 h de lazo humano, 
la semana de visita debajo de una sábana, 
las manos confidentes que nunca daban largas,
bailar con los pulgares sobre mi lunar,
apretar si dolía y prometerse ya no más... 

guardo el último poema y el más personal, 
el hábito de habitarse, la canción que me enseñaste, 
criticar juntos y reír las coincidencias, 
las recetas que nacieron al borde de una almohada, 
darte cada verso como un regalo desnudo,
reposar y sedimentar, hacerse y quererse, 
aprender a enseñar mientras hacíamos presentes, 
rega(la)r la vida sin pronombre y con persona, 
que nunca fuese tarde si era nuestro ahora...

mentir al conjugar en pasado porque aún sigues aquí,
verme incapaz de recordar cogiendo agua con las manos,
borrar de mis ojos el color de tu secreto, ver monocromo, deshacernos
viendo llover calle abajo todo lo que tanto defendí,
dejando mi sangre en los adoquines viejos, 
verte marchar y manchar un puñal para no detenerte al hacerlo.

dejamos de ser la excepción cuando nos nacieron las reglas. 

olvidar es algo muy serio, recordadlo,
no hay verdad que salve la ilusión de la mentira, 
una imagen nunca es una caricia, 
y el arrepiento se clava entre las costillas,
como la marca del ganado,
como el sombrero de un artista,
como la predicción de un futuro pasado,
'yo viviré recordando que olvidé'
fue otro modo de llamarlo. 

ya no me laten las manos 
se ha escapado el color y el magnetismo
no persigo a las flores porque ya no me quedan
no me crecen enanos porque se secó el jardín
me hago pequeño como un marchitar sucio
y la ceniza sabe amarga si no viene de tu hoguera...

ahora que te marchas esta es una carta hacia mí
he apagado el motor para sentir el frío
cuídate y por si no vuelves
cierra la herida al salir.