sin ti, no puedo ser feliz.
pero contigo, no puedo ser libre.

lunes, 20 de marzo de 2017

Unas gotas de cera.

'' ¿Sabes qué? Cuando te conocí, me veía como un partidazo que le hablaba a una chica linda escondida en medio de la nada. Ahora veo que era afortunado por tener un solo minuto de tu tiempo. Procura acordarte de mí cuando estés por ahí, cambiando el mundo ''. - Eren. HZD.

Supongo que no me entenderéis cuando lo digo.
Vosotros no habéis cosido un traje de oro con rayos de Sol,
un corsé a medida para unas costillas piano.
vosotros no habéis dado por perdido lo que nunca fue vuestro,
pero de verdad,
eras tan tan real...
No habéis tenido la suerte de la desgracia,
el vacío que transforma la ausencia en una llamada,
en una llamarada que te insta y que te empuja,
y al final,
buscas el yugo de tu cadena,
sólo quieres correr de vuelta de donde escapaste.


Vosotros nunca habéis construido sobre un ser,
dándole voz y eco,
importancia imperante,
pidiendo permiso para ladrillos y cemento,
mirando siempre al cielo a la vez,
dejando las manos colgar y chocar,
con su danza de la vergüenza y el calor,
cuando quieres atreverte a ser atrevido 
pero todo te da miedo,
y juegas con las yemas a ser llamas,
y los dedos se hacen abrazo lazo,
unidad libre.


Vosotros nunca habéis regalado vuestros sueños para convertirla en uno.

Nunca habéis cedido a un terremoto 
sólo para dar con el fallo,
corriendo el riesgo de la ruina y la ceniza,
dejando el corazón a cielo abierto,
tirando la armadura que todos llevan y niegan,
esa imagen que separa el parecer del ser
(el) humano del personaje público.
Vosotros nunca habéis saltado a un pozo de fuego sólo para rescatar unas gotas de cera,
no habéis dicho Creo en ti a pesar de no creer en nada,
no os habéis despedido de la Luna para hacer cumplir una estrella.
Vosotros nunca habéis cantado poesías con los ojos
a bajos decibelios,
cortándoos la voz,
haciéndoos pequeños y diminutos,
dejando que suene el latido con el motivo,
el crujido de la flecha que silva y salva,
todo por borrar del horizonte cada pesadilla
dando un paso más cuando no se puede más,
siempre preguntando
qué esconde la Luna al fondo de lago
y qué escondo yo donde nadie mira [...].


Maldita sea,
qué sabéis de dejar pasar mar por vuestras grietas,
rendirle victorias a la derrota,
prestar vuestras manos rotas a un juicio de desahucios,
arriesgar las alas siendo un pájaro,
creerse sordo a todas las señales de peligro,
acelerar contra el barranco,
por esa puta diferencia entre los insensatos y los locos,
los primeros ven el otro lado demasiado lejos,
los segundos ya están volando, 
buscando ese lugar nuevo.


Supongo que no me entendéis cuando lo digo.
No todo el mundo tiene esos ojos,
no todo el mundo sabe ver cuando están mirando.

Ya lo sé,
vosotros elegisteis cara viéndome clavarme en mi cruz.
No culpo al que se salva ni al perdido,
sólo al que se miente por estar a mitad de camino.
Nadie va a mentiros peor que vosotros mismos.

Supongo que no me entendéis cuando lo digo.

Pero
si resulta que, realmente me equivoco.
Si resulta que fallaron mis cálculos,
que esta órbita orbita fuera de los astros,
si realmente me equivoco.
Si habéis vuelto al lugar donde eráis felices 
como la marea vuelve a la orilla,
como el adicto recae,
como el culpable redime,
si sois un río buscando un río,
si escondéis las manos por vergüenza y no por miedo,
si tenéis tanto que decir que calláis,
tantos recuerdos que
podríais vivir sólo buscando Origen
haciendo de la historia realidad
del anhelo compañía,
del corazón resistencia,
de todos y cada uno de los peros,
razones para no parar,
entonces disculpadme,
no era necesario añadir
ni una palabra más.


La última vez que acabé borracho
terminé con el puño en alto diciéndote
que prefiero verte que ganar la guerra.

Supongo que no hay mejor definición 
para mi irrealismo mágico.

domingo, 12 de marzo de 2017

2.

''Yo soñaba viéndola despertar''. - Lamiendo heridas.


se nos han llenado las paredes de ausencia
empieza a picar el polvo, a arañarme los ojos,
la presa que me mantiene no se sustenta
no se aguanta ni se quiere, no se cuida,
hay una lluvia que se esconde detrás de la pupila,
una función que se termina en cada terminación nerviosa,
yo ya no quiero ser mago, señoría
tengo plomo en cada párpado y no es sueño
entiéndame sin tenderme la mano, 

admíreme como a un gladiador pero no aplauda.

esto es lo que queda de lo que fue,
2 siglos de civilización poblaron mi cabeza,
se llenó de jardines

y oasis, 
donde soliamos hacer remolinos de viento soplando bebidas calientes,
siendo la salida de emergencia de la sed,
la excusa de la sal y la espuma,
haciendo de tu vientre la paz de todas mis salpicaduras.


lo siento por el eco pero ahora todo está vacío. [...]

 
es la voz de un autómata que se vuelve grave porque se apaga,
el humo de un incendio que ruge en el estómago de un bosque,
la disculpa del que reniega de si mismo,
a sabiendas de que de lo que huyes es aquello que yo persigo.
el doctor cose la herida pero tu mismo te curas,
el disparo marca la salida pero son tus piernas las que escapan.
 

y el azar me acusó,
y caí en la mala suerte,
de entender que no me entiendo,
negarte 3 veces sólo a mi mismo,
reírme de mi puta broma sin puta gracia,
dejar huellas de sangre en nuestro patio de atrás...
 

sigo siendo un niño y este disfraz de inhumano me queda grande,
se que tropezaré con este dobladillo mal hecho,
y levantaré las manos para que me cojas,
lloraré para que me escuches,
romperé el altavoz de la voz de ese puto autómata,
cantaré desgracias y te escribiré poemas,

le diré a la guerra que nunca nos deje en paz,
le diré a la primavera que es la estación más fea del mundo si no estás a mi lado,

y la dejaré perderse,
con sus oportunidades, sus prisas, y todos sus avisos,
y ese jodido olor a café, abrazos y despedidas,
y me quebraré,
seré paso en falso,
hielo de lago viejo,
cristal si tú martillo,
carbono entre tus llamas,
corazón sin razones,
manos que se hacen puño en blanco,

palabras que se atascan como una bala entre el lodo,
esa masa gris que deja la anestesia cuando te despiertas,
un jarrón que se quiere caer,
un cuadro que huye de la pintura.

me volveré irreconocible
para ver si me olvido de mi,
para ver si olvido la marca del no estar, 

la huella del vacío,
la dolorosa mirada acusadora de un espejo que sólo me mira, 

el terrible miedo del uno al no saberse 2...

lunes, 6 de marzo de 2017

es así como me gusta recordarnos.

'' Si encuentras una persona así, alguien a quien puedas abrazar
y con la que puedas cerrar los ojos a todo lo demás,
puedes considerarte muy afortunado.'' 
 Kvothe. El nombre del viento.  


me desperté viendo dos cuerpos flamígeros bailarle a la lluvia.
entre el sueño y la realidad la línea se hizo delgada,
se confundió con una duna, y con otra, y con otra,
y el desierto me abrazó en el ojo de una catástrofe con nombre de mujer.

yo no decidí el rumbo pero si el mar,
buscando acabar con la marea cerca de ti pero sin rozarte,
con la tentativa de dos imanes que se atraen con mucha fuerza
pero que quieren seguir volando sin escuchar los consejos de aterrizaje.
eras puro acero para mis dedos de grafito.
y las letras brillaban kilómetros a la redonda,
como un S.O.S. de una hoguera,
no amanezcas Sol, no nos persigas Luna
la poesía será una herida o no será
el arte será la cura con otra vocal.



la carrera se volvió pronunciada y no era yo con tu nombre,
se me escaparon las letras como a un eterno tartamudo,
las curvas se hicieron mancha, el horizonte frontera,
nos falló el para caídas por cobardes,
preferímos no saltar con tal de no darnos la mano.

como si no fuese natural que las raíces busquen al agua,
que se abra paso el verde entre el gris,
el rayo entre el cielo roto,
como si un beso no fuese un choque de trenes que asume los heridos,
como si darse cuenta no fuese mucho más triste que darse amor,
con lo fácil que era creer y no rezar,
con la confianza del que sabe sin conocer,
porque innatamente éramos y seremos...
era tan simple bajar la bandera de las despedidas
cederle terreno al corazón en esta batalla perdida
concederme ese baile donde pisarme los pies
cogiéndome con las dos manos para no sufrir el vértigo.


con las centellas de las aceras,
veo a los faros de los coches saludarse y despedirse,
pidiendo ayuda o permiso, no sé,
en esta jungla de metales oxidados y prisas recalentadas.
yo sólo me detengo y observo,
intento imaginar el dolor ajeno para no sentir el propio,
no como consuelo, si no como consecuencia,
de esa urgencia de herirse de todos los poetas.


suelto el engranaje y dejo a la montaña correr,
rechinan las maderas viejas de esta feria abandonada,
y algunos neones saludan entre el humo,
somos las ruinas de la historia más bonita de la historia.
me pongo el sombrero sobre la cara,
y cruzo los pies en esta barra que no deja de caer.
y recuerdo.

el ruido del pleno.
el reflejo de regalarte todos mis premios.
el calor de la ilusión y el olor de sal en tu verano.
el viaje más bonito sin movernos.

el teatro inverso de la butaca contigua.
todos los posibles futuros que dibujamos,
metiendo los dedos entre las nubes porque nos gustaba volar.
y ese,
pequeño y tonto detalle,
de no irte a dormir hasta que no hubiese lllegado a casa.

cierro los ojos antes del choque.
me sé ingrávido en tu ingravidez.
y mis lágrimas sonríen.
hicimos de este mundo de mierda un lugar habitable para nuestros hijos
y será y siempre es,

 y siempre ha sido así, 
como quiero y querré, 
como necesito y lo siento,
porque es así como me gusta recordarnos.


[se que ya es tarde,
que hay oportunidades que como balas, nunca regresan.
pero sigo mirando de reojo la ventana de la puerta de mi clase,
el andén de todos los domingos.
por si algún día vienes a darles a todos una lección.
por si algún día detienes mi autobús antes de que se marche la primavera.]