Día 2. Minúsculo.
Permíteme tomar prestado tu título. Permíteme despertar antes que tú para poder verte dormir. Sigo odioso y efímero, lo asumo, me incorporo y frío. La cama está a 2 besos de distancia, pero duermes, y cualquier pintor me mataria sí despertase un lienzo tan autodestructivo. Preparo capuccino y croassanes. Se que el olor va a despertarte. El olor a mi ausencia. Me buscas en la cama, acaricias mi huella y te incorporas. Ronroneas algo tonto y te vistes de sábana cálida, desnuda a media luz. Apartas a mi ego y se que tus inseguridades quieren desayunarte. Por eso buscas mi cuello, muerdes con miedo y te acurrucas. 'Ellas no vendrán hoy, ni nunca. No van a volver. Estas conmigo.' Has dejado de temblar. Desayunas en mi regazo como muchas otras madrugadas, y dejas espuma y migas de sentimiento en mi barba de 3 días. Me limpias a besos el arrepentimiento y me mandas a la ducha. Marcho confiado, y recuerdo el espejo que aún cuelga de mi armario. Joder, tus complejos. Salgo mojado y despeinado y te encuentro llorando recuerdos en un rincón de la habitación... Rompó el espejo a puñetazos y te acurrucas en mi querer. 'Eres imbécil, estas sangrando y el espejo está roto'. 'Más sangro al verte rota a ti y no he sabido solucionarlo aún'. Me besas tímida, como una ola que no acaba de romper. Te esfumas y estoy solo. Grito, y el eco me responde.
Me despierto.
Sigues ahí, al otro lado de la cama. Acaricio tu espalda y gimes suave. 'Sólo ha sido una pesadilla', me digo. Tu sonrisa me dicta que me duerma de nuevo. Es difícil, pero poco a poco te vas queriendo. No te vas a marchar. Porque te quiero por los dos. Porque me quieres por mi. Porque haré que te quieras. Sigues ahí, haciéndome sentir minúsculo comparado a ti. Se que esto continuará. Y que conseguiré lo que busco. Me duermo. Y te quiero.
(Aclaración : el día 1 no es de mi autoría, y no será publicado al menos que la autora me lo pida).
No hay comentarios:
Publicar un comentario