'entenderás en mis silencios tantas cosas,
las que ahora escribo cuando no me ves '.
ella no se llama, pero se conoce,
ella no ríe, terremotea,
ella no baila, hace mareas de puntillas,
ella no sabe, es,
ella no llora, rompe el hielo de los polos,
ella no grita, nace volcanes corazones,
ella no está, vive.
hablo de ella porque no podéis seguir así,
en este mundo de hollín aún nacen estrellas,
en este mundo de clavos aún hay cataratas,
en este mundo existen otros mundos, pequeñamente enormes,
y no podéis seguir así.
vosotros no conocéis, no sabéis de ella,
pero habla el Sahara cuando susurra arena,
pero ríe el Mississippi si madruga parpadeos,
pero encoge Eiffel si se recoge el pelo,
pero alisa el Everest si acaricia con las uñas,
pero cree el ateo si suelta su son,
cantan los mudos si ven su Don con los oídos,
sienten piedras inertes si roza con los ojos,
porque naturaleza y natural no son más que sus esencias,
porque la libertad tiene vida propia,
y ella unos labios preciosos.
escribo de ella para que no os engañéis,
la poesía a veces sólo imita cometas lejanos.
escribo de ella para que no viváis de una mentira,
el arte no es más que alumno de algunos pasos.
yo no creo, pero ella sí,
y ha dado forma a más alas que cualquier mariposa,
y ha borrado horizontes donde vivían fronteras,
ha irizado más banderas que cualquier gobierno,
y sigue viviendo en su metro sesenta,
como una cápsula mágica,
como el infinito en un verso,
el universo en una gota,
el mar en una mota,
el desierto en un cristal de sal.
yo no conozco, ni veo, ni escucho, ni noto,
pero quiero y escribo,
sobre ella y de ella, para vosotros,
porque es necesidad, respiración y socorro,
urgencia y decisión, bola y partido,
la sexta marcha del número cinco,
la incógnita desconocida por lógica,
la mancha de tinta que la pone tonta,
la octava sinfonía del séptimo día,
el desorden en su orden de ordenadas,
la desobediencia obediente que no ve,
porque huracán trina pero no truena,
y todo es nada para todos menos para mi,
por eso, para vosotros,
para que sepáis y no creáis,
afirméis y no dudéis.
sí.
hay una nueva chica en la ciudad.
hay dos millones de estrellas nuevas en el cielo.
hay un milagro que ocurre cada día desde hace década y rozadura.
hay motivos para creer en los amantes,
hay películas que se graban con las pupilas.
sí.
hoy yo creo y abrazo, porque está y existe.
ella no ríe, terremotea,
ella no baila, hace mareas de puntillas,
ella no sabe, es,
ella no llora, rompe el hielo de los polos,
ella no grita, nace volcanes corazones,
ella no está, vive.
hablo de ella porque no podéis seguir así,
en este mundo de hollín aún nacen estrellas,
en este mundo de clavos aún hay cataratas,
en este mundo existen otros mundos, pequeñamente enormes,
y no podéis seguir así.
vosotros no conocéis, no sabéis de ella,
pero habla el Sahara cuando susurra arena,
pero ríe el Mississippi si madruga parpadeos,
pero encoge Eiffel si se recoge el pelo,
pero alisa el Everest si acaricia con las uñas,
pero cree el ateo si suelta su son,
cantan los mudos si ven su Don con los oídos,
sienten piedras inertes si roza con los ojos,
porque naturaleza y natural no son más que sus esencias,
porque la libertad tiene vida propia,
y ella unos labios preciosos.
escribo de ella para que no os engañéis,
la poesía a veces sólo imita cometas lejanos.
escribo de ella para que no viváis de una mentira,
el arte no es más que alumno de algunos pasos.
yo no creo, pero ella sí,
y ha dado forma a más alas que cualquier mariposa,
y ha borrado horizontes donde vivían fronteras,
ha irizado más banderas que cualquier gobierno,
y sigue viviendo en su metro sesenta,
como una cápsula mágica,
como el infinito en un verso,
el universo en una gota,
el mar en una mota,
el desierto en un cristal de sal.
yo no conozco, ni veo, ni escucho, ni noto,
pero quiero y escribo,
sobre ella y de ella, para vosotros,
porque es necesidad, respiración y socorro,
urgencia y decisión, bola y partido,
la sexta marcha del número cinco,
la incógnita desconocida por lógica,
la mancha de tinta que la pone tonta,
la octava sinfonía del séptimo día,
el desorden en su orden de ordenadas,
la desobediencia obediente que no ve,
porque huracán trina pero no truena,
y todo es nada para todos menos para mi,
por eso, para vosotros,
para que sepáis y no creáis,
afirméis y no dudéis.
sí.
hay una nueva chica en la ciudad.
hay dos millones de estrellas nuevas en el cielo.
hay un milagro que ocurre cada día desde hace década y rozadura.
hay motivos para creer en los amantes,
hay películas que se graban con las pupilas.
sí.
hoy yo creo y abrazo, porque está y existe.
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