sin ti, no puedo ser feliz.
pero contigo, no puedo ser libre.

sábado, 13 de junio de 2015

Verdad.

en una batalla interior no hay vencedor,
sólo destrozos.
y tú también estabas dentro de mi.

contarle al mundo que no estás,
es como ir presumiendo de heridas,
con la constancia de que yo puse
todos los cuchillos en su sitio,
y que tú odiabas la sangre
pero aún así decidiste mirar.

no sabía que te llamabas Esperanza,
pero has sido la última en irte.
conseguiste echar a todos mis fantasmas,
en esta casa de ruinas
llena de maldiciones y de errores cíclicos,
conseguiste aplazar la demolición
y las reformas forzadas
porque con una okupa no tenía pensado
autodestruirme.

la ausencia no es más
que la intolerancia al aire que se pudre
al pasar por un nudo en la garganta.
como el antónimo de un filtro.
he cambiado hasta la letra de mi móvil,
para ver si con está
consigo escribirte algo
con color a incendio.
(ya sabes que soy un pirómano.)
sigo durmiendo con una almohada en un lado
pero no la puedo desvestir,
y su aliento tampoco quema,
ni tiene gemidos tan jodidamente comprimidos,
y claro que no es lo mismo joder.

inversamente proporcional,
lo mucho que te quiero,
y lo poco que puedo decírtelo.
y aplicale eso
a lo de echar de menos,
que no quiero ser tan explícito,
como para que pienses
que aún me sigo insinuando.

que aún me sigue quemando.
o que es la puta verdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario