sin ti, no puedo ser feliz.
pero contigo, no puedo ser libre.

jueves, 16 de julio de 2015

Tormenta.

Después de la tormenta
no llega la calma
llegas tú despeinada
con una camisa ancha
y la sonrisa del que se sabe pistola
pero no dispara por condescendencia.

Enamorarte de ti fue renovar la lista de homicidios de la policía.
Fue dejar las huellas por las caricias
huérfanas,
y hacernos padres del sexo
sin darnos la charla
pero sin dejar quieta la lengua.
Fue gastar 6 vidas por una que mereciera
la pena.
Fue dejar de soplar el café para soplar
las velas
que cumplían todos tus deseos.
Fue perder mi sitio y ganar mi sueño
sin irme de ningún lado
con seguirme a tus costados
para dejar atado el cielo
en los huecos de tus hombros.

Descubrir el amor contigo
fue apagar todos los faros
para provocar mil naufragios
y que todos me dejasen en tu costa.
Fue apagar el cigarro de después
para repetir lo de antes.
Fue desayunar un desnudo
para des-ayunar el alma.
Fue dejar la playa vacía
llenando relojes de arena,
porque te encantaba darte la vuelta
y a mi me encantaba completarte
desde dentro
fuera como fuera.
Fue entender
que las palabras siempre se quedan cortas
como tu falda,
que la poesía es un simulacro
y tú eres un terremoto
de 10
en una escala de 5.

Compartir el amor contigo
fue llenar de luz los espejos,
para creernos Luna reflejando sueños
con licencia de invadir la noche
sin tener que dar explicaciones
de lo inexplicable.
Fue coser heridas
sin aguja y en vilo
velando madrugadas
goteando sin consumirnos
oscilando sin apagarnos.
Fue abrazar con los ojos
los miedos que no entendíamos
tanteando como niños
nuestros pozos más oscuros
limpiando nuestras fosas
escribiendo nuestras frases
y dejando frenos por la calle
para que nadie nos pudiese seguir.
Fue romper la barrera del domingo
y trasladar la lluvia y sus películas
a cualquier día y cualquier hora
porque no necesitábamos una excusa
para demostrar las ganas.
Fue ganarle horas al día
pillar al amanecer anocheciendo
despiertos de sueños
y con poca ropa
y poca prisa.

Escribirte por amor
fue matar por dar vida,
fue buscar la entrada
que me dejase no salir y quedarme,
colgar las piernas y ver las hojas pasar
mientras llenábamos el libro.
Fue perseguir los coches como polillas
bailando entre farolas,
rozando nuestras alas
dejando rastros de brillos
como el duende que deja olvidado su caldero
para que un niño pobre tenga juguetes nuevos.
Fue alimentar la chimenea de una casa vieja,
quitar la ceniza,
limpiar el hollín,
juntos,
manchándonos la nariz de tarta
del primer aniversario
del resto de nuestras vidas.
Fue entender
que para tener equilibrio
hay que llenarse de caídas,
y tú eras mi cuerda floja favorita.

Dibujarte por amor
fue dejar sin energía
a toda la ciudad,
para enseñarle a nuestros cuerpos
que abrigando se entiende la gente.
Fue patentar los abrazos
como medida de seguridad,
ante los desprendimientos.
Fue encontrar una jaula donde ser libre.
Fue encontrarme en los charcos
sonriéndole a un móvil
preguntado por qué
estás tan lejos
y no por qué sonrío.
Fue bailar el fuego
sin quemarme,
viendo tu cintura en los reflejos
de las llamas.
Fue describir los colores con palabras
y ver a un ciego llorando
por ver por primera vez el cielo azul.
Fue entender
que no hay mar que por viento muera,
que las mareas como tus caderas
se mueven al son de ellas mismas.
Fue destender mis humedades,
desatender mis necesidades básicas,
convertirte en razón y prioridad,
y fingir indiferencia,
para llamearte la atención
como si todas mis letras
no llevaran tu nombre.

Entiende,
que después de la calma
sólo quedo yo
buscando tus ganas
de tener tormentas.

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