tu interior es como una chimenea con vistas al mar,
nunca voy a sentir frío,
nunca dejaré de sentirme libre.
gritaría Eureka un millón de veces
pero estás muy por encima de ser un descubrimiento,
eres una sorpresa que nunca para de esconderse debajo del árbol,
siendo estrella, luz y horizonte a tiempos iguales,
y yo sigo navegando
anhelando cada Buh! que inventas
como una ráfaga de aire frío
para mis alas de aire caliente,
y pum , huracán.
hueles a pan y a paciencia,
a añoranza y ternura,
al rocío que nos mira amanecer en los tejados,
a polvo de camino y manos sabias,
a ojos que cantan nanas sólo con una caricia,
eres hogar y hogaza,
me arrancas las palabras como las heridas,
y todo pasa si te quedas,
todo duerme si me abrazas,
y me haces creer como un rayo en las bengalas,
que ya acabó la guerra
que ya se alzó la bandera blanca.
siento como el Sol tuesta la tierra,
el olor a amanecer que me trae de regreso a mi origen,
esa luz inconfundible de que tú tampoco has olvidado,
ese regalo escondido, la sorpresa que te sorprende,
cuando la intención es corazón y el regalo sus consecuencias.
brido contigo y brindamos por ti,
porque mamá ha dado sus manos por este futuro,
porque papá nunca dejó de abrazarte cuando sonaban los truenos.
He visto en tus ojos como los miras,
y ahora entiendo por qué siempre regresas.
yo nunca he sido valiente
he aprendido olvidando al revés el inverso
cayendo de los pozos en busca de un deseo,
con esa esperanza inagotable que sólo entienden los niños.
yo nunca he dejado de creer,
y tú tienes toda la culpa.
a veces en lo pequeño reside lo más grande,
por eso los abrazos se dan y no se piden,
y el calor como un poema, nace y no se enciende.
en lo innato está la magia.
Ojalá que tu flecha nunca deje de volar porque siempre tengas nuevos objetivos.
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