sin ti, no puedo ser feliz.
pero contigo, no puedo ser libre.

domingo, 2 de julio de 2017

Como un fuego capaz de esquivar todos los charcos.

'Cada luz una historia,
cada historia un barullo,
cada barullo un mundo,
y a mí me gustó el tuyo...
de todos los balcones,
quiero verte allí asomada'.
Antílopez.

Si esto es lo que me espera,
que se marche muerto de impaciencia,
yo no quiero retales de vestido
ni atajos de carretera
vivir a medias es morir lentamente,
encerrado en esa masa gris llamada resignación,
dejándome matar por una gotera,
yo que bailaba con la tormenta,
como un fuego capaz de esquivar todos los charcos...

Cuando cae el telón ya no escucho los aplausos,
será mi ruido interior o mi miedo exterior,
pero estoy cansado del espectáculo.
Cuando la noche se recoge la falda y baila digna,
y me agarra entre sus manos como a un tesoro enterrado,
dejando correr la arena y los días,
las hojas secas dañadas por el salobre,
(porque nada es completo si te has marchado...),
me miro las manos como a los espejos,
asustado y ojeroso,
cuánto vacío cabe en una palma,
cuánta ausencia cabe en las horas muertas,
cuántas estaciones me quedan hasta tu otoño...

Siempre me repito las mismas preguntas porque no me crecen nuevas,
como quien baila siempre la misma canción
porque es la única que le duele,
porque son los únicos pies a los que quiere pisar,
porque somos los únicos que aún se siguen mirando...

Cierro los ojos para poder verte,
y sigo arrancando hojas y espinas,
haciéndome sangre en la herida,
separando la conciencia de la voluntad, 
escondiéndome las respuestas antes de que sea demasiado tarde,
congelando el frío,
autocastigándome por hacer todas esas cosas que nunca quise hacer,
pero que remedio... se oye la escusa de fondo,
ni que yo quisiera curarme de nuestro vértigo, joder.
Odio el verso fácil,
pero te echo de menos,
y puedo darte luz pero no puedo señalarte el camino,
hay pasos que se dan por voluntad y no por petición,
y esa es la diferencia entre huella y cicatriz.

Que me compre quien lo entienda, 
y aterrices si te duele,
que yo cosí esas alas con cada uno de mis callos, 
y estabas tan bonita bailando entre los precipicios. 

Este no es mi camino, ni tampoco son mis pies,
pero esta maldita inercia me está jodiendo la actuación.
Sube aquí de una vez,
písame las canciones, mójame los poemas, 
despéjame las dudas, resuélveme las nubes, 
ponte tu vestido de esdrújula y sácame a bailar,
enciende tu tilde, se faro, despiértate. 

Pero no dejes que me arrepienta. 
 
 
 

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