sin ti, no puedo ser feliz.
pero contigo, no puedo ser libre.

domingo, 17 de septiembre de 2017

mucha intención que nadie tuvo nunca en cuenta.

'I rebobinar, 
anar pels camins que no vam anar 
hissar les veles en un nou mar 
si poguera tornar-te a besar i rebobinar, 
encendre els teus llavis i no pensar 
 tocar les estrelles i tremolar.'
Aspencat.
 

 
desde aquí abajo no se escucha el polvo
pero reconozco esos pasos a los que seguí
como la lluvia reconoce al río,
susurrándole que se escape de las cataratas
que corra rápido y vuele dulce,
que de forma y deje marca, que sea rastro y guía, 
semilla y vida.
ya no hay (tus) cuatro huellas pero sí cuatro caminos,
y aunque se disfrace de acertijo,
ya no dudo las respuestas,
y aunque suene borroso, si, 
es nuestra canción la que suena.
 
hay amores de carretera y de carrete,
donde la distancia se hace arcilla y se rompe,
como quien traspasa un espejo sin mirarse en él,
con la fe tan ciega como el amor
de que existe algo más allá de lo que limitan los ojos,
porque cuando dejas de mirar,
la historia se hace aleteo de páginas,
y las ventanas se suceden, como fugaces grises,
y el asfalto abre paso a más asfalto,
como 2 gacelas que no se quieren rozar,
y sólo quedan evidencias del tornado,
incógnitas nubladas, retóricas desordenadas, 
mucha intención que nadie tuvo nunca en cuenta
fotos colgadas de cuerdas flojas,
bailando con el viento al descompas,
llevando siempre la contraria,
señalando hacia tu norte,
como un imán en un estanque,
porque es allá donde me esperas,
morena y perdida,
soñandole al espejo formas de cualquier manera,
siendo tuya y desvestida,
abrazandote hasta los huesos.

se avalancha el inverno, 
y entre andenes y salas de espera
sólo le pido a su abrazo que se quede,
y a esa puerta que deje de esperarme de una vez. 
la ausencia a veces ocupa más que la presencia,
y tengo la casa llena de goteras de sequía.
que se queme quien lo entienda,
pero qué no daría por esas lluvias de ti,
por esos fuegos contigo...
mis ojeras hacían juego a tu vestido,
y perdíamos las horas entre mi mala voz y tu literatura,
poniéndole canciones a la vida,
titulando todas esas cosas de las que la gente no habla,
y sólo miran y palpitan, registrándolas en sus pupilas,
pero que tú me regalaste,
para tener la suerte de haberlas vivido.

y ya lo sé,
no necesito los abucheos del público para ser consciente,
nunca lo fui de todo lo que eras,
ni el tiempo me avisó de que tarde llegaría para quedarse,
siendo un eterno presente,
el recordatorio de todas las decisiones que no tomé.

a bordo de esta calma yo tambien alcé la cera,
dejando palpitar la vela con el corazón en contra,
declarando la paz como una disculpa al naufragio,
como esa oda que nunca te reconocí,
sabiéndome dependiente de tu valentía,
perdoname por no perderme, perdoname por ser cobarde.

que mala la costumbre de temerle a la tormenta,
cómo si no fuera ella la que rescata todos los tesoros.

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