Siempre te pedí inicios, porque después de ti,
nunca supe mantener el pulso.
Como cuándo se empieza el curso escolar, solo que
a ti te comienzo todos los días.
Que bonita la nostalgia cuando me habla de ti,
viene tímida, con vergüenza, a sabiendas de que por más palabras que diga,
no podrá acercarse ni al perfil
de tus pequeñeces.
Se viste de traje, de corbata, de valiente, de viajante,
de Luna que rueda de azotea en azotea, de mañana distante, de olor a chocolate,
de abrazo sin beso, de beso sin labios, de labios sin ti.
Y el hueco que tú dejas, es lo que me hace decidir,
que por más que se disfrace la nostalgia,
no te llega ni al costado,
del arpegio de tus carcajadas.
He roto, el compás de mis palabras, para poder entender,
que mi corazón se queje,
de las grietas y las goteras.
Y he entendido, que es muy incómodo, no ser del todo,
ni ser a medias,
por faltarme, la mitad, de lo que fui un dia, y que ahora,
no quiere regresar.
He confundido, la caída con la llegada, y el amanecer con la huída, y ahora que te vas,
ya no se en que mañana buscarte.
He deshecho las lágrimas de hollín sobre tejados grises,
y las nubes vinieron a preguntarme que,
por qué salía noche de mis ojos.
"¿Quién es la silueta que se adivina en tu olvido? ".
"No es nadie... Nadie comparable a lo que hayáis conocido. "
sin ti, no puedo ser feliz.
pero contigo, no puedo ser libre.
lunes, 14 de julio de 2014
Restos. Segunda parte.
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