sin ti, no puedo ser feliz.
pero contigo, no puedo ser libre.

martes, 15 de julio de 2014

Restos. Tercera parte.

Que risa me da,
la puta Torre Eiffel,
cuando hace gárgaras con agua y miel, deprimida y borracha,
por eso de que no le llega,
ni a los talones,
de los 20 escalones de tu espalda.
Mi barba de 3 días es una desfachatez para el arte,
si se, qué tú no estarás ahí, para pincharte con el beso de buenos días. Ni para el del desayuno. Ni con el café. Ni con la comida. Ni con la siesta. Ni si quiera con el que te haces un ovillo y ríes.
Porque en eso de reírte, como una idiota, no tienes competidora.
Me castigo, por mi desfachatez,
por mi barba, por mis tres días sin verte, y mis tres realidades sin soñarte, y se torna cruel,
la realidad teñida,
en papel mojado,
en rosa palido,
en besos que no he dado,
en una cama,
llena de planes.
Cuando las matemáticas, nos fallaron,
y vimos que, sumando uno,
más tú, sólo dabas tú,
entendí que, sea quien sea yo,
no soy más que lo que tú eres.
O lo que soy, cuando estoy contigo.
Cuando las matemáticas nos fallaron, y vimos, que la mitad de uno, son dos personas buscándose,
entendí que era drogodependiente de la risa que te provoca verme,
manchado de harina,
intentando conseguirte algo,
tan dulce,
como tu boca.
Cuando las matemáticas nos fallaron, entendí que,
era hora, de hacer planes.
Planeamos el asesinato del rey,
del peón, sin jaque,
enamorado de la reina.
Y del alfil que sólo sabía ir recto,
hacia ti. Hacía tu boca.
Planeamos, nuestra muerte,
con la máscara de oro, las lágrimas inertes,
y una historia tan bonita que se contaría en novelas,
que ni Shakespeare se atrevería,
a escribir.
Y entre plan y plan,
se nos colaron sentimientos,
y detalles,
que no figuraban en el mapa.
Me dabas más besos,
que los que el contrato estipulaba. Y venías a verme,
hasta en tus horas libres.
Siempre disfrazada de superhéroe,
a sabiendas, de que conmigo,
no podías esconder,
tus miedos,
tus caprichos,
tus planos,
y tus curvas.
Cuando las matemáticas nos fallaron, y las parábolas no encontraron una trayectoria parecida,
a la de tu culo,
recién levantado,
caminando por el pasillo,
con resaca,
entendí que me estabas dando los planos de tu fortaleza.
Pasamos de follar,
a dormir, haciendo la cuchara,
como dos enamorados que se niegan a enamorarse. Y entendí,
que a partir de entonces,
no habría más presente,
que una máquina de recuerdos.
Constante, afilada, y dulce.
Como tú.
Entre calas, calos, y las tardes,
de broncas, con tu madre,
de broncas, con mi hermano,
buscando un mundo aparte,
donde la vida,
fuera menos puta,
donde el aire,
fuera menos insano, y más respirable,
encontramos un lugar aparte,
alejado del humo,
las mentiras,
la peña y los errores.
Nos encontramos a nosotros,
paseando de la mano,
en la playa,
de tus sabanas,
con una mano,
en la periferia de tu culo,
y un "joder, que bien que sabes hacerme, nena ", constante en la boca.
Ahora, se, que eras la positividad del polo negativo,
de la pila que hace tictac,
en un sitio que algunos llaman corazón.
Tú, por llevar la contraria, le pusiste un cartel. Que decía, "mi habitación."

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