sin ti, no puedo ser feliz.
pero contigo, no puedo ser libre.

lunes, 24 de febrero de 2014

Ocaso.

Que Nueva York amaneces hoy. Trajeada en surcos de besos, con corbata de alegría y una americana despeinada. Hasta desaliñada estas preciosa, sin sal escueces menos y sabes más. Eléctrica sonríes, formando el eco de las olas reordenando los mechones libres de tu pelo. Eres decidida, firme como un ancla, fuerte como una cadena, más libre que el mar, y haces volar al primer verso. Me siento pequeño ante tu metro sesenta. ¿Quién dije que eras menuda cuando ni Neruda sabría hablar de ti? Estúpidos ignorantes.

Te soy sin(cero) para que no me compares con ning(uno), porque de todos mo(dos) por muchos locos que veas ninguno te amará de una manera tan cuerda. Que paradójico se torna el eco cuando nadie ha hablado todavía pero ya estas doliendo.

A veces me excedo en quejas, y es normal, con tantos lunares tienes mareado a este pobre astronauta, pero no temas, acabaré visitando todas tus noches y todas tus lunas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario